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El principal mensaje del gobierno argentino es que los envíos a Chile están condicionados por situaciones que todavía no se pueden mensurar, y por consiguiente, lo único posible es trazar distintos escenarios.
Las alternativas se elaborarán considerando entre otros elementos:
• las temperaturas que pueden darse en el invierno: moderadas, medias y muy frías;
• la hidraulicidad que pueda ir recuperándose por lluvias entre este mes y el próximo en las centrales hidroeléctricas de Salto Grande, Yacyretá y de la zona del Comahue;
• la evolución de la demanda industrial en los próximos meses, porque todavía no se sabe si la industria estuvo adelantando consumo de energía para stockear producción, o si hay un crecimiento que seguirá sostenido en el segundo trimestre del año;
• la importación o no de 4 millones de metros cúbicos de gas diarios de Bolivia, ya que en este país subsisten los conflictos internos, y no queda claro si la operación podrá concretarse.
A partir de esas variables, se diseñarán los distintos escenarios y en cada caso cuál será la restricción de la exportación a Chile a partir de mayo. La comisión bilateral iría siguiendo de cerca la evolución de la coyuntura para que el gobierno y las empresas trasandinas puedan ir sabiendo de antemano los cortes que los afectarán, y tomar medidas para cubrir el faltante del gas argentino.
Esto significa que ya no se enterarán de un día para otro de las restricciones como ocurrió a fines de marzo, cuando el gobierno argentino cortó abruptamente el envío de 3,3 millones de metros cúbicos de gas, a los que se habrían agregado el último viernes, nuevas restricciones.
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