París (Bloomberg) - El incremento de los precios de los bienes que Estados Unidos importa de China puede implicar una temprana señal de que los bancos centrales de alrededor del mundo pagarán el precio por la causa por la que abogaban: la globalización.
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China, fuente de productos industriales baratos de las últimas dos décadas, puede estar empezando a exportar inflación mientras que la economía crece al ritmo más rápido de una generación.
Los precios de las importaciones norteamericanas provenientes de China aumentaron 0,3% en mayo respecto al mes anterior. Al respecto, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, señaló que es «la primera señal de que las presiones deflacionarias» de los bienes chinos baratos están desapareciendo». Los precios se incrementaron 0,3% nuevamente en junio, el mayor aumento consecutivo desde diciembre de 2003.
Con los hacedores de políticas monetarias luchando para contener las presiones de otras fuerzas que están fuera de órbita (como el aumento del intercambio, flujos de capitales moviéndose más rápidamente y un récord en los precios de las materias primas), los funcionarios de los bancos centrales -entre los que se encuentran el de Gran Bretaña, Mervyn King, y el de Nueva Zelanda, Alan Bollard- podrían tener que aumentar la tasa de interés o mantenerlas en valores elevados por más tiempo del que podrían querer.
«Las políticas monetarias actuales podrían ser menos efectivas en controlar la inflación nacional que en el pasado, un hecho inquietante para los bancos centrales», señaló Joachim Fels, economista de Morgan Stanley en Londres.
Complicación
Es así que surge la idea de que la creciente integración de las economías mundiales no está completamente entendida, inclusive por los que más se beneficiaron mediante la expansión de inversiones y del intercambio. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, expresó que podría complicar el hacer de las políticas y que las ventajas de las importaciones más baratas son, al menos, contrarrestadas por los costos más altos de las materias primas y la energía.
El boom de la demanda global ya presiona a los precios de los commodities y de los alimentos y restringe la capacidad ociosa de producción en el momento cuando más inversiones del exterior debilitan el control de la oferta de dinero por parte de los bancos centrales.
Economistas y funcionarios del Banco Central Europeo debatirán el cambio dinámico de la globalización y su impacto en las políticas monetarias hoy y mañana en una conferencia.
Ocurre cuando China, la cuarta economía a nivel mundial, experimenta el más rápido crecimiento de los últimos años, presionando a la inflación a 4,4% en junio.
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