22 de noviembre 2004 - 00:00

China profundizó división entre empresarios de UIA

Alberto Alvarez Gaiani
Alberto Alvarez Gaiani
La nueva y controvertida relación con China ha logrado -como si hubiera parecido posible- profundizar las diferencias internas en la Unión Industrial Argentina (UIA). El viernes pasado, el grupo Industriales, opositor a la conducción que encabeza Alberto Alvarez Gaiani, hizo pública una carta en la que se cuestiona en duros términos la posición asumida por la entidad respecto de los acuerdos anunciados la semana pasada y -sobre todo- el reconocimiento de «economía de libre mercado» a China. La respuesta de la UIA fue reenviar al gobierno nacional, de inmediato, la misiva suscripta por el textil Guillermo Gotelli y por el santafesino Guillermo Moretti. El destinatario del reenvío fue Alberto Fernández, que a la sazón había viajado a Costa Rica con Néstor Kirchner, pero a quien se espera mañana al mediodía para dejar abierta la Conferencia Industrial de la UIA, en el Sheraton Pilar.

El sentido del reenvío, según explicó a este diario una alta fuente del oficialismo industrial, fue poner en evidencia ante Kirchner que sus « amigos» dentro del empresariado no lo son tanto, o al menos no lo son de manera incondicional. Se sabe que el orientador e inspirador de Industriales es el Grupo Techint, al que se suele sindicar como más allegado al gobierno nacional que sus opuestos en la UIA.
De todos modos, la carta del viernes parece
aventar de manera definitiva cualquier posibilidad de que Industriales concurra a Pilar, alternativa considerada poco probable pero que no había sido del todo descartada por ninguno de los dos sectores.

La carta planteaba -entre otros cuestionamientos- que se habían enterado «por los diarios» de la posición asumida por la UIA frente a China. «Nos sorprende que la entidad nacional que dice congregar representativamente a toda la industria argentina emita un posicionamiento de consecuencias comerciales y sociales de largo plazo, sin haber previamente relevado el impacto y opinión de sus órganos colegiados, tales como la Junta o el Comité Ejecutivo que reúnen a los diferentes sectores y regiones industriales», agrega el comunicado, a la vez que se reclama por la no reunión del Comité Ejecutivo (en el que Industriales tiene sólo 33% de los escaños) para tratar la posición de la entidad. «Si decimos y defendemos una Argentina de la producción con valor agregado y creadora de empleo genuino, no podemos sostener una administración de comercio basada exclusivamente en la defensa residual de sectores industriales particulares», concluye la carta.

Durante el fin de semana, el encargado de salir al cruce de esta dura declaración -tanto contra la conducción de la UIA como de la política asumida en esta instancia por el gobierno nacional- fue el vicepresidente Héctor Méndez. El empresario del plástico respondió que «no queremos un país agroexportador pero tampoco un país con productos industriales malos y caros. De cualquier manera, no podemos volver a caer en una apertura a cualquier precio. El gobiernodebería al menos conversarcon las que serán las víctimas de esta apertura hacia China».

La semana anterior a la llegada de Hu Jintao, la UIA había remitido al gobierno una carta (secreta) en términos parecidos, y el día previo al anuncio del «libre mercado», Alvarez Gaiani había sido convocado «de emergencia» al despacho de Alberto F. para preguntarle cuáles serían los sectores más perjudicados por la apertura. El jefe de Gabinete escuchó lo mismo que viene saliendo en los diarios desde hace meses: electrodomésticos, juguetes, textiles, indumentaria, calzado. Esos sectores fueron luego beneficiados por la muy pública «cláusula secreta» que les garantizaría la supervivencia al menos por cuatro años.

Lo curioso del caso es que muchos anunciaron que el acuerdo chino tendría el efecto de profundizar la histórica brecha entre el campo y la industria.

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