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El Producto Interior Bruto (PIB) nacional ascendió a 6,74 billones de yuanes (812.300 millones de dólares, 672.400 millones de euros), según datos publicados hoy por la Oficina Nacional de Estadística.
El fuerte crecimiento de la producción industrial (11,2 por ciento) y la inversión en bienes fijos (25,4 por ciento) arrastraron al alza al PIB, cuyas previsiones de crecimiento más optimistas se situaban en torno al 9 por ciento.
Se mantuvo firme el crecimiento de la economía china, tan sólo un 0,2 por ciento inferior al despegue registrado durante el primer semestre de 2004, cuando Pekín se vio obligada a tomar medidas administrativas para frenar el recalentamiento económico.
Pekín estableció límites claros a los préstamos bancarios para los sectores más recalentados, como el del hierro y el acero, el automovilístico o el inmobiliario, pero los economistas difieren en la valoración de su impacto, que defiende el Gobierno.
China registró así un crecimiento superior al 9 por ciento por ocho semestres consecutivos.
Por sectores, el primario registró un valor añadido de 670.700 millones de yuanes (81.034 millones de dólares, 67.077 millones de euros), un alza del 5 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.
En cuanto al sector secundario o industrial, la cifra fue de 3,9 billones de yuanes (478.800 millones de dólares, 396.300 millones de euros), un 11,2 por ciento más.
A su vez, los servicios llegaron a 2,1 billones de yuanes (254.690 millones de dólares, 210.820 millones de euros), un 7,8 por ciento más que en el primer semestre de 2004.
"La situación en general es buena, pero la eficacia de algunas industrias no es tan alta como el año anterior, y la oferta de carbón, electricidad, petróleo y transporte es limitada", declaró el portavoz de la oficina, Zheng Jingping.
Vaticinó Zheng que el crecimiento "se ralentizará" en la segunda mitad del año, cuando se espera menos inversión en el sector inmobiliario y del acero, considerados dos de las burbujas de sobreinversión más importantes del país.
La inversión en bienes fijos alcanzó 3.289 millones de yuanes (396 millones de dólares, 328 millones de euros) en los primeros seis meses del año, con un incremento del 25,4 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.
En total, la inversión en activos fijos en las zonas urbanas ascendió a 2.796 millones de yuanes (336 millones de dólares, 278 millones de euros), con un incremento del 27,1 por ciento interanual.
La inversión en minería de carbón subió un 81,7 por ciento, la destinada al petróleo y gas natural un 36,2 por ciento, la construcción de ferrocarriles un 48 por ciento y en la industria de la construcción un 23,5 por ciento.
Opinó Zheng que el país necesita un "crecimiento económico rápido" para resolver los problemas de empleo y pobreza, así como para alcanzar a los países desarrollados.
El desempleo urbano en China se mantuvo en un nivel estable del 4,2 por ciento durante la primera mitad del año, con 8,34 millones de parados en las ciudades de todo el país, según el Ministerio de Seguridad Social.
En las ciudades, donde viven aproximadamente 500 millones de personas, el índice de precios al consumo subió un 1,9 por ciento, mientras que en las zonas rurales (con 800 millones de habitantes), el índice aumentó un 2,9 por ciento.
Los productos que más se encarecieron fueron los alimentos, con un 4,4 por ciento, la vivienda (5,7 por ciento) y el coste de actividades recreativas, educativas y culturales (2,7 por ciento).
Esta cifra se adapta a las previsiones estatales, que vaticinan una inflación en torno al 2,3 por ciento para este año, muy inferior al 4 por ciento registrado en 2004.
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