Las concesionarias de automóviles advirtieron ayer que la pronunciada baja en las ventas que se registra en ese sector «ha provocado el cierre de varios locales» en los dos primeros meses del año, y, a la vez, mostraron dudas con respecto a que la industria automotriz pueda recuperarse durante el resto de 2001.
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Así lo advirtió ayer el vicepresidente de la Cámara del Comercio Automotor, Juan Villar, quien recordó que las ventas de las terminales a las concesionarias cayeron 42,2 por ciento en febrero pasado con respecto a las de igual mes del año anterior. «Por desgracia, vemos que en estos dos primeros meses de 2001 hay concesionarias que se vieron obligadas a cerrar. Si bien no tenemos cifras exactas, sabemos que con este nivel de actividad es casi imposible mantener la actividad comercial», puntualizó. El empresario explicó la brusca caída por el hecho de que el mes pasado «se vivió con la incertidumbre permanente acerca de si la economía podría recuperarse».
«Además, durante febrero se habló de rebaja de impuestos para el sector, que no se aplicó, y eso hizo también retroceder las ventas», agregó.
Posición
Ayer se reunieron representantes de la cámara que agrupa a las concesionarias, los autopartistas y las automotrices para analizar las situación del sector. Además, analizaron la creación de una fundación que agrupe a los tres sectores para generar propuestas conjuntas y evitar fricciones como sucedió recientemente cuando se discutía el acuerdo con Brasil. La idea es definir una posición común que les permita actuar con mayor fuerza frente al gobierno.
La grave situación que atraviesa el sector, que puede desatar conflictos sociales en los próximos meses, obliga a todas las partes de la industria automotriz a buscar soluciones en conjunto para superar la crisis.
Una de las empresas que está enfrentando un conflicto con sus trabajadores es General Motors. La intervención personal del secretario de Trabajo de la provincia de Santa Fe, Oscar Ercoli, no dio ayer el resultado esperado por el gobierno de Carlos Reutemann para arribar a un acuerdo de partes en el conflicto obrero-patronal desatado en esa fábrica de automotores de la localidad de Alvear, próxima a Rosario.
En tanto, Villar subrayó que «frente a un mercado deprimido, se agregó incertidumbre, por lo cual los eventualescompradores decidieron actuar con cautela y evaluar más adelante su decisión de compra».
El presidente de la cámara de concesionarias expresó que «la gente no quiere endeudarse, y por eso la compra de un auto es algo que puede esperar».
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