El interventor de emergencia de Detroit pidió un "sacrificio compartido" entre todos los acreedores de la ciudad estadounidense y dijo que se frenarán de inmediato los pagos de algunos bonos en circulación, que entran de esta manera en default.
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El funcionario, Kevyn Orr, propuso que los acreedores, incluyendo a los tenedores de bonos y fondos de pensión, renuncien a parte de los u$s 17.000 millones que les debe Detroit para ayudar a la insolvente ciudad para que no presente formalmente lo que sería la mayor quiebra de un municipio en la historia.
La moratoria aplicada tanto al principal como a los intereses de la deuda no garantizada de la ciudad, incluyendo un pago de u$s 34 millones de certificados de participación de pensiones que vencen el viernes, permitirá a Detroit conservar los fondos necesarios para ofrecer servicios a los residentes, dijo Orr.
Los acreedores no garantizados, como los tenedores de bonos y fondos de pensiones, recibirán una participación "pro rata" de notas por u$s 2.000 millones que emitirá la ciudad y pagará en la medida que mejore su situación financiera.
Empleados y jubilados municipales también enfrentan cambios en sus pensiones y cobertura de salud, "consistentes con el financiamiento que esté disponible". Se creará una junta de supervisión para Detroit, similar a una que se creó tras las dificultades financieras de la Ciudad de Nueva York en 1979, que asegurará que se sostengan las reformas, dijo Orr.
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