24 de agosto 2005 - 00:00

"Clarín" y la libreempresa: eso atenta contra la sociedad

«Clarín» aparece en telefonía móvil, aparece en venta de entradas con Ticketron, en la televisación del fútbol, aparece en el mercadeo de las camisetas del club Boca. «Clarín» está en el negocio de satélites, en CableVisión y en muchos insólitos negocios más junto al motor central del grupo, el diario y su red monopólica de radios, algunos cables y hasta diarios en el interior, más «Canal 13» y muchos más.

La semana pasada el gobierno bonaerense de Felipe Solá le adjudicó parte de una licitación para una red de transmisión de datos, algo más lejano aún a la actividad periodística. Pareciera que «Clarín» estuviera conducido por visionarios empresarios y magos en finanzas para abarcar tantas diversas actividades.

Sin embargo fue endeudado por el pequeño núcleo gerencial que encabeza Héctor Magnetto en 2.000 millones de dólares e iba a ser apropiado por acreedores externos si el duhaldismo no le votaba una «ley cultural» por la cual no pueden tomarle del exterior más de 30%. Eso derrumbó el valor de deuda para los acreedores. Una ley así en Brasil permite 40% pero aquí se le fijó -«ley con nombre y apellido» se le dijo- en 30% porque «Clarín» ya había cedido a Morgan Stanley de Estados Unidos 18%. Si los acreedores se agrupaban no podían superar unidos 48% y el grupo Magnetto no perdería nunca la conducción.

Que ese grupo monopólico tiene fuerza pero no calidad lo demuestra también en televisión abierta. Cuando el animador Marcelo Tinelli y «Telefé» estaban unidos «Canal 13» de «Clarín» era segundo en rating. Cuando Tinelli derivó a «Canal 9» le sacó ese segundo puesto y quedó tercero a riesgo de que un empinamiento de «América» lo derive a 4º.

El secreto de la expansión constante pese a su escasa calidad gerencial reside en que hoy «Clarín» es una franquicia. Otros piensan negocios, traen la plata y el monopolio pone su marca que en plaza y gobierno significa «si el que va conmigo no gana esta obra o esta licitación sobre el que no nos beneficie caerá el peso de todos nuestros medios».

• Acoplamiento

En la provincia de Buenos Aires la licitación la semana anterior de una red informática única por 35 millones de dólares, que enlace las sedes del gobierno, fue adjudicada con lógica a la poderosa empresa Telecom pero sólo en 40%. El 60% fue para Ertach y Prima. Ertach es la reanimación para esta licitación por el Grupo Soldati de la inactiva y ex Millicom que nunca habría podido sacarles la mayoría ni a Telecom ni a otras empresas específicas -algunas tan poderosas como Telefónica e IMPSAT que fueron rechazadas- salvo por el hecho de que se acopló en una UTE a Prima, del Grupo «Clarín», a través de una de sus subsidiarias menos conocidas Datamarkets Network Services. Pero al efecto de una licitación el peso decisivo ante los gobiernos lo decide la franquicia alquilable «Clarín» al no quedar dudas porque Prima la preside Héctor Magnetto y el equipo de lobbistas del diario monopólico se encarga de hacer saber eso en todos los niveles de decisión, en este caso estatales.

El usar el peso de su conjunto monopólico para ganar negocios privados es de larga data en el Grupo «Clarín». Pero antes no le era fácil imponerse. Por ejemplo en Córdoba nunca pudo ganar, pese a su empeño y presiones, una licitación para señalamiento publicitario de calles. Cuando al gobierno nacional llegaron presidentes sin gran carisma y peso electoral propio, como fueron Fernando de la Rúa, luego Eduardo Duhalde y ahora Néstor Kirchner la dependencia estatal de los medios del monopolio «Clarín» fue más necesaria para forjarse o mantener imagen. Esto acrecentó enormemente en estos días para el Grupo el poder para hacer lobby.

Desde que los militares en los '70 le dieron la empresa Papel Prensa se encaminó esta total anomalía para hacer negocios en la Argentina. Después le dieron electricidad a 20% del precio en la provincia de Buenos Aires para consolidarse. Con Alfonsín lograron la modificación de la Ley de Radiodifusión para tener medios electrónicos y con Carlos Menem el acceso a los mismos. Con De la Rúa poco pero con Duhalde, ya se dijo, lograron millones de dólares con leyes para salvarle sus gruesos errores que provocaron alto endeudamiento.

Además ayudas directas como condonaciones en la AFIP y 75 millones de dólares que le entregó el Banco Provincia de Buenos Aires -orden de Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde- por sólo 18% de un site de Internet que perdía 60 millones de dólares por año y que no tenía cotización de mercado por esa gravosa situación. Ese site casi quebrado, al que benefició el gobierno bonaerense con 75 millones de dólares, era de PRIMA, la empresa del Grupo «Clarín» que ahora usan grupos privados asociándose para ganar la parte gorda de las licitaciones al mismo Estado bonaerense.

El negocio que le falló a «Clarín» -prueba de la mala conducción empresaria- fue participar en imponer la brutal devaluación del peso que, en realidad, les interesaba a grupos exportadores fuertes (Techint por ejemplo) que cobraban en dólares, no iban a tener retenciones por sus ventas afuera y con la divisa norteamericana que llegó a $ 3,80 sus gastos internos, sobre todo salarios, quedaban licuados. Además no tenían deudas fuertes en divisas. «Clarín» apoyó pero dado que sí tenía ese endeudamiento afuera estuvo a punto de quebrar. Pero ya había hecho suficientes aportes al golpe de Estado civil del duhaldismo para sacar antidemocráticamente a Fernando de la Rúa y entonces le sancionaron esas leyes compensatorias.

Con este accionar de un monopolio de prensa al que se le paga y asocia para imponerse en licitaciones y negocios en general la libreempresa sigue oscureciéndose en la Argentina.

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