El premier británico destacó en ese discurso que, si se concluye el acuerdo de la OMC en Hong Kong, el comercio global podría crecer en unos 600.000 millones de dólares anuales, pero un fracaso perjudicaría tanto a las naciones ricas como a las pobres. Advirtió que «no habrá seguridad o prosperidad» en los países ricos si no se logra reducirla pobreza en el mundo y urgió a
Blair insistió en que «en el mundo moderno no habrá seguridad o prosperidad en casa si no hacemos frente a los desafíos globales de conflicto, terrorismo, comercio, cambio climático y pobreza». El primer ministro británico recordó asimismo las promesas hechas en la cumbre de Gleneagles, Escocia, en julio pasado.
«En Gleneagles le demostramos al mundo -y a los pobres del mundo- que los líderes de los países ricos no sólo están preocupados por la pobreza en el planeta, sino que son capaces de actuar juntos para eliminarla», aseguró Blair.
A sólo cuatro semanas de la reunión ministerial de la OMC, las negociaciones entre los países ricos y emergentes se hallan «en punto muerto», reconoció el canciller brasileño
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