25 de enero 2001 - 00:00

Clave para inversiones: hoy habla Greenspan

NuevaYork (Bloomberg) - El suceso más importante del mercado esta semana probablemente no sea una estadística económica, ni un informe sobre las ganancias del trimestre, sino la presentación que hoy hará el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, ante la Comisión de Presupuesto del Senado de ese país.

Como los recortes impositivos son centrales en el plan del flamante presidente George W. Bush -para consternación de los liberales que piensan que una elección tan ajustada significa que el nuevo gobernante debe aplacar a su flanco izquierdista-los senadores querrán saber qué piensa el enigmático Greenspan sobre la baja de impuestos por u$s 1,6 billón. La Comisión de Presupuesto tiene a su cargo la elaboración de una resolución presupuestaria, o sea un plan que tenga en cuenta la reducción impositiva de Bush, centrada en bajas tributarias generalizadas de tasas marginales, dentro del marco del presupuesto general. El tema oficial para la audiencia de hoy es «El desarrollo de los desafíos fiscales». Clara-mente, la misión de Greenspan, si decide aceptarla, será reprobar, o aconsejar los recortes impositivos.

Los demócratas han recurrido a la lista de prelación de Greenspan como base para su oposición a los recortes. En el pasado, el jefe de la Fed abogaba a favor de pagar deuda primero y bajar impuestos luego.

No obstante ello, varios analistas estiman que Greenspan, haciendo gala de su cintura política, se pronunciará a favor de impuestos más bajos. Después de todo, señalan, es un viejo amigo del vicepresidente Dick Cheney y del secretario del Tesoro, Paul O'Neill, y republicano de toda la vida. Como devoto seguidor de Ayn Rand, se opone filosóficamente a la expansión del gobierno y presumiblemente apoyará la idea de devolverles dinero a los contribuyentes. «El rumor en Washington es que Greenspan apoyará los recortes de impuestos», confesó Larry Kudlow, economista jefe de ING Barings LLC. «No se opuso a las bajas de impuestos hace un año. Defendía una acumulación de superávit durante el pleno empleo. Dijo que si el Congreso lo va a gastar, preferiría ver impuestos más bajos», agregó.

En tanto, la semana que viene la Oficina de Presupuesto del Congreso difundirá nuevas estimaciones presupuestarias a 10 años. El presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado, Pete Domenici, ya hizo la revelación cuando anunció la semana pasada que el proyectado superávit llegaría a u$s 5,7 billones durante los 10 próximos años, o sea u$s 1,1 billón más que la estimación previa de la Oficina de Presupuesto. Sin embargo, fiel a su estilo, Greenspan probablemente advertiría que no se puede confiar en estimaciones presupuestarias a 10 años. Los demócratas de la Comisión de Presupuesto esperan que el titular de la Fed reitere su preferencia por reducir primero la deuda.

Del otro lado, los republicanos ansían un sello de aprobación para su emblemático recorte impositivo por u$s 1,6 billón. Pero, concretamente, todos quieren saber qué piensa Greenspan de la economía, aunque el foco evidentemente estará puesto en la política fiscal. El 3 de enero pasado la Fed bajó inesperadamente la tasa de interés de los Fondos Federales en 50 puntos básicos. «Greenspan no habló públicamente acerca de qué le hizo cambiar de idea tan rápidame nte», recordó Kudlow. Se descuenta, que más allá del tema impositivo, los analistas escucharán a Greenspan con la vista puesta en la próxima reunión de la Fed, prevista para el 30 y 31 de enero, de la que se espera surja un nuevo recorte en las tasas.

El contrato futuro de febrero para fondos federales, con un rendimiento implícito de 5,525%, eleva las posibilidades de una nueva baja de 50 puntos básicos a cerca de 90%. Este indicador tiene antecedentes brillantes de predecir acertadamente los resultados de las reuniones de la Fed (35 sobre 38, desde mediados de 1996) especialmente una se-mana antes de una junta. Greenspan probablemente intentará diferenciar entre su método predilecto de manejo macroeconómico (las tasas de interés) y la política fiscal anticíclica (bajar impuestos cuando la economía se enfría). «Públicamente se manifestará de neutral a positivo sobre los recortes de impuestos, recomendará una reducción en las tasas impositivas marginales, no recortes específicos, y tratará de proteger su credibilidad», vaticinó Gallagher.

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