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24 de marzo 2008 - 00:00

Clima de combate sobre la ruta 14

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«Salgan a quejarse: digan que no los dejan trabajar.» La voz de Ricardo Jaime, secretario de Transporte, sonaba ronca, gastada: todo el fin de semana, contactó a empresarios, muchos beneficiarios del «Club del Subsidio», para incentivarlos a protestar contra el paro rural.

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Jaime «peinó» la agenda de empresarios transportistas, los de compañías ferroviarias y los que poseen flotas de camiones. Fue el encargado de llevar adelante una de las tareas en el sigiloso operativo oficial contra la medida tomada por las entidades agrarias. Tuvo, sin embargo, escaso eco: el grueso de los empresarios optó por el silencio. Algunos por temor a convertirse en foco de escraches de los ruralistas; otros porque éstos son, quieran o no, sus principales clientes; algunos, sin decirlo, porque valoran el desafío del campo.

La reacción más efusiva que logró Jaime fue la de Horacio Caminos, vocero de La Fraternidad, gremio ferroviario que ordena Omar Maturano. Caminos dijo que la lock out del campo es una medida «cuasi mafiosa» y denunció que hicieron descarrilar un tren.

Detalle: Maturano tributa a Julio De Vido y tiene vínculos estrechos con Jaime. De hecho, el subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna -que está en la órbita del cordobés- es un hombre del cacique de La Fraternidad. Esa cercanía explica la obediencia.

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El manifiesto interés de Jaime por los derechos de los empresarios del transporte fue, de todos modos, la más sutil de las maniobras que ensayó el gobierno durante el fin de semana largo para tratar de sumar voces en contra del paro agropecuario.

Nada, en rigor, comparado con los planes de Hugo Moyano, que ayer envió a un contingente a Entre Ríos para «liberar» la ruta 14, a la altura de Ceibas. La caravana la encabezó Pablo Moyano, hijo del jefe de la CGT y su segundo en el gremio de Camioneros.

Al Moyano lo compararon ayer con un «paraestatal» colombiano, por sus modos violentos. Se aclaró, sin embargo, que «frenó» a su hijo que tenía planeada una embestida que, al menos hasta anoche, eran bravuconadas.

«Moyano quiere mostrarse como el dueño de la calle, el único que puede cortar una ruta o, si quiere, levantar un piquete» se explicaba ayer. El comportamiento, según esa visión, significa un mensaje al gobierno: una especie de gendarme no oficial.

Ayer, titular de la CRA, Mario Llambías, le elevó una nota a Aníbal Fernández, denunciando que unas «200 personas» desplazándose en «cinco micros» y « presuntamente armadas», acamparon en la zona. El dirigente ruralista pidió garantías al gobierno.

La ruta 14 figura, en el mapa del conflicto, como la zona más caliente. En ese lugar, al que Moyano mandó a su hijo, opera un grupo de ruralistas que arrastra una historia «combativa» de su oposición a la instalación de la planta Botnia sobre el río Uruguay.

La cara visible de esa línea dura, que en apariencia se prepara para « confrontar» con los camioneros enviados por Moyano, es Alfredo De Angelis, asambleísta de Gualeguaychú, que tiene la representación de la Federación Agraria Argentina en Gualeguaychú. Líbero, De Angelis no responde siquiera a Eduardo Buzzi, jefe de la FAA.

«Si hay zona liberada por el gobierno -advirtió ayer De Angelis- va a haber enfrentamientos entre camioneros y productores». El asambleísta y dirigente rural reveló que están preparados para eso.

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El alerta en Ceibas es, apenas, el caso testigo. La presencia de camioneros y de productores dispuestos a no dejarse correr de la ruta por grupos «paraestatales» obliga a centrar allí la atención.

Pero en el gobierno y entre los ruralistas el temor es más vasto y desperdigado: mañana será el regreso, en masa, de las más de 2,5 millones de personas que aprovecharon el fin de semana largo para tomarse unas mini-vacaciones.

Con un alto porcentaje de piquetes rurales mantenidos por autoconvocados, donde las entidades se limitan a «acompañar», en medio de la tensión que implica mantenerse durante varios días en la ruta, los focos de conflicto entre productores y turistas puede multiplicarse.

Podría, además, agudizarseel conflicto en las vías. Atrincherados, dispuestos a no dejar que circulen productos, los productores se han enfocado en el transporte ferroviario y planean impedir el tránsito en las vías, lo que agravará el desabastecimiento.

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Frente a ese panorama, los escraches de los piqueteros K a la Sociedad Rural son poco más que hechos simbólicos, más allá de tratar de condimentarlo con el argumento político de que el sector agroganadero fue el que financió el golpe de Estado de marzo del ´76.

Hoy, sobre el mediodía, el Movimiento Evita encabezado por Emilio Pérsico, se movilizará a la sede de la Rural. El jueves, en tanto, otros dos piqueteros oficialistas, Edgardo Depetri y Luis D'Elía, harán el mismo recorrido. Marcarán una diferencia: quieren que se exceptúe de las retenciones a pequeños productores.

Al mundo insólito del bloqueador Moyano levantando cortes, productores que cuestionan a los piquetes cerrando rutas, se le sumará Raúl Castells con un anti-piquete: el viernes, se movilizará por la Capital, para defender a los pequeños productores.

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