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El clima que se instale en medio del proceso de reestructuración de la deuda es clave en este sentido. El equipo económico lo sabe, y más lo saben los bancos asesores (Merrill Lynch, UBS y Barclays) que idearon la operación a sabiendas de lo que sucedió en anteriores reestructuraciones y de cómo deciden los bonistas.
¿Cómo influye esto? Es, en realidad, lo que se conoce como Teoría de los Juegos. En determinadas situaciones, las ganancias de cada agente, en este caso, cada bonista, dependen no sólo de la decisión que tomen, sino también de la del resto de las personas con las que interactúa.
En el caso puntual del default, si un inversor sabe que la mayoría va a rechazar la oferta, le conviene rechazarla. Así, ante el fracaso, obligarían al gobierno argentino a mejorar la oferta reduciendo la quita hoy en torno a 70%. Al revés, si un bonista tiene la sensación de que la mayoría de los acreedores aceptará la
No es casualidad entonces que apenas comenzada la oferta, el gobierno busque asegurarse una alta participación. Y que esto se conozca públicamente. Por eso, la decisión de que las AFJP, bancos locales y compañías de seguro manifiesten su adhesión al canje en los tres primeros días hábiles. Por ello también el premio que se les da a los bonistas que primero acepten la oferta otorgándoles prioridad para acceder a los títulos Par, los que no tienen quita, aunque cancelan toda la deuda en 2038. Desde este viernes y hasta el 4 de febrero rige este premio en lo que se denomina la primera fase del canje. Otro beneficio más: si la aceptación final de la oferta argentina supera 70%, se repartirán más títulos Par (pasa de u$s 10.000 millones a u$s 15.000 millones el total por emitir).
Rápidamente, en las primeras tres semanas, en esa primera fase, Roberto Lavagna busca enviar el mensaje de que casi 50% de la deuda ya en default ya ingresó al canje y así dejar en claro que le será fácil lograr 20 puntos más.
Pero la clave pasa por lo que sucederá en la segunda fase de la propuesta. Es la que va del 4 de febrero al cierre, el 25 de ese mes. Ahí ya no hay más incentivos y los grandes inversores extranjeros esperarán hasta último momento para hacer llegar su aceptación en espera de una mejora en la oferta. «Si de todas maneras voy a aceptar, no gano nada con hacerlo antes de tiempo. Espero hasta el último día y ayudo a que haya una mejora en la propuesta en medio del proceso», pueden razonar. Es más, si llega el día 24 y los bancos asesores recolectaron en total sólo 60% de adhesión, el gobierno, para no ver caída la operación, se vería obligado a introducir alguna mejora. De todas maneras, en esto el gobierno hizo bien -si lo hizo conscientementeal crear la impresión en el mercado de que no habrá una mejor oferta y que el proceso se cerrará como sea.
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