La Comisión Europea autorizó a Gran Bretaña a prolongar durante otros seis meses su plan de ayuda a los bancos afectados por la crisis financiera, que prevé principalmente garantías públicas y recapitalizaciones.
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El plan de rescate británico, autorizado por primera vez a mediados de octubre de 2008 por una duración de seis meses, se dirige a los bancos "fundamentalmente sanos", pero que atraviesan dificultades provisionales a causa de la crisis.
Prevé un paquete máximo por entidad de 250.000 millones de libras esterlinas (370.000 millones de dólares) para garantías y 50.000 millones de libras (74 millones de dólares) para recapitalizaciones.
A cambio, las entidades beneficiarias deben conceder préstamos a hogares y empresas con el fin de reactivar la liquidez.
"Gran Bretaña anunció que prolongaría estos dispositivos hasta el 13 de octubre de 2009 puesto que persisten las graves dificultades de los mercados financieros mundiales y británicos", según un comunicado de la Comisión Europea.
"La situación justifica esta prolongación", estimó el ejecutivo comunitario.
Bruselas solicita no obstante al gobierno británico que pida su autorización cada vez que prevea "toda inyección de capital en un banco que ya se haya beneficiado de una medida de recapitalización".
El último gran banco en beneficiarse de estas ayudas fue el Lloyds Banking Group, que recibirá una garantía de unos 260.000 millones de libras para sus activos tóxicos, a cambio de un aumento a 65% de la participación del Estado en el capital de la entidad, que se convertirá en accionista mayoritario.
El acuerdo es similar al concluido en febrero entre Londres y el Royal Bank of Scotland.
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