La decisión del gobierno de Néstor Kirchner de suspender la apertura del mercadoautomotor con Brasil en 2006 busca básicamente frenar el fuerte aumento de las importaciones desde ese país, que hoy representan más de 60% de las ventas en el mercado interno, y además, evitar que luego de 2006 lentamente las terminales elijan ir radicándose en Brasil abandonando la Argentina.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En los primeros 8 meses de este año, se comercializaron en la Argentina 203.344 autos de los cuales sólo 69.000 fueron fabricados en el país, y el resto correspondió a los importados, especialmente de Brasil. Pocos años atrás, en 2000, la relación era exactamente la inversa: de los 306.000 vehículos vendidos, 186.000 salieron de fábricas argentinas y 120.000 provinieron del exterior. Este cambio estuvo impulsado por la devaluación en la Argentina.
Un dato que muestra el desequilibrio comercial entre los dos socios del Mercosur es el nivel de penetración que cada país tiene en el mercado del otro con sus productos.
Mientras más de 60% de los autos que se venden en la Argentina es brasileño, apenas 2,4% de los vehículos comercializados en Brasil es argentino. Es cierto que la diferencia entre los dos mercados es abismal. En los primeros 8 meses de este año se vendió en Brasil cerca de un millón de autos, cuando en la Argentina, en el mismo período, se colocaron 200.000 unidades. Esto significa que en sólo dos meses se vende en Brasil la misma cantidad de autos que todo un año en la Argentina.
El anuncio de Kirchner no hizo más que confirmar las informaciones que desde hace varios meses circulaban en el sector, sobre una segura postergación de la entrada en vigencia del mercado común, lo que debería suceder en enero de 2006. De todas maneras, ésta no fue la primera vez que la Argentina y Brasil enfrentan el mismo escenario.
El Régimen Automotor que se puso en marcha en 1992, durante la gestión de Domingo Cavallo, estableció una serie de medidas para lograr una comercio ordenado con Brasil. La clave de este mecanismo era el sistema de compensación de importaciones. Esto significaba que, por cada dólar que la industria automotriz importaba, debía exportar otro dólar. De esta manera, se estableció una política que permitió la radicación de las principales automotrices en la Argentina como Volkswagen, Ford, Fiat, Peugeot, General Motors, Toyota. Pero este régimen tenía una fecha límite que era el 1 de enero de 2000. En ese momento, el mercado entre los dos países se liberaría y ya no habría más restricciones para importar o exportar en esa zona. Sin embargo, tres años antes de que llegara esa fecha se planteó que ante las asimetrías entre los dos países, la Argentina no estaba preparada para abrir totalmente su mercado a la competencia brasileña por los subsidios que el gobierno de ese país otorgaba a las empresas y los menores costos de producción. Después de una larga negociación, se acordó en 2002 un nuevo sistema de intercambio comercial escalonado, con la liberación del mercado en 2006. Ese mecanismo dejaba de lado el intercambio compensado 1 a 1 por otro más flexible. Sintéticamente, fijaba para 2002 que, por cada dólar que se importaba,se podían exportar 2 dólares, tanto en el caso de la Argentina como en el de Brasil. Para 2003, la relación era 1 a 2,2 dólares; para 2004, 1 a 2,4 dólares; para 2005, 1 a 2,60 dólares; y libre mercado para 2006. Este punto es el que se suspendió. La noticia, aunque conocida, causó dispar reacción en las terminales locales. La Asociación que agrupa a las automotrices (ADEFA) no dio una opinión oficial, en buena parte por las diferencias que existen internamente teniendo en cuenta que las marcas tienen filiales en los dos países.
Las empresas que tienen un nivel de producción más alto ven con buenos ojos la postergación de la apertura. Otras la analizan de manera negativa para la política de la compañía en la región, pero respiran aliviadas por la suerte de la empresa a nivel local. Y las que producen menos y su estrategia comercial está más volcada a la importación se resisten: «A este paso, vamos a tener primero libre mercado con Chile y con México que con el país que elegimos hace más de 10 años para que sea nuestro principal socio comercial», dicen.
Dejá tu comentario