Con diferencias globales de «40» alzas por «53» bajas, no estuvo del todo mal. Con un piso del Merval debajo de los 2.100 puntos, para terminar arriba de la cornisa, tampoco se comportó del todo mal. Pero, el asunto es que un conjunto de pequeños negativos sigue formando un «smog» sobre la tendencia del mercado y que no deja pasar la bocanada de oxígeno por mucho tiempo. Afuera la situación era parecida, con el Dow Jones deambulando y sin poder siquiera sacar mucho partido de ese vuelco -extraño-de pronosticadores que ven la situación como más liviana en la economía de lo que afirmaban antes.
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La desconfianza sigue cotizando en el mundo, donde el Bovespa se pudo quedar mejor afirmado que el resto, con leve margen positivo. En tanto el recinto porteño alcanzó su piso mínimo en los 2.098 puntos, para fijar un 2.123 de máxima y cerrando en los 2.106 que dejaron un porcentual de casi 0,9 por ciento de rebaja. Más que los demás, no demasiado.
Se trabajó a la defensiva en buena parte del trayecto de la víspera, fogoneado por cúmulo de órdenes que levantó el nivel hasta los 110 millones de pesos de efectivo y cubriendo 12 por ciento de los totales del día. Buena liquidez en las plazas, pero dedicadas a asimilar una corriente importante -por momentosde posiciones.
Fuerte derrape en papeles «bancarios», con G. Galicia perdiendo cerca de 5% en la rueda. Pampa Holding retrocedió también de modo notorio -con 2,50%-, mientras lo aportado por Tenaris, en leve suba, no alcanzó a diluir unas cuantas líderes que se retiraron negativas. Solitarias plazas con mejoras, como IRSA con buen 3,7 por ciento, o Mirgor con 2,60%. Segunda fecha semanal donde todo volvió a sumirse en densa niebla desde el exterior y cierta lluvia de cenizas: provenientes de nuestro «volcán» interior (que no es metáfora). La Bolsa, erupciona.
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