• Lo que ocurra va a depender de que la sociedad sea capaz de rechazar los extremismos ideológicos, de derecha y de izquierda, y que igualmente sea capaz de rechazar el facilismo.
• Una economía de mercado, capitalista como la nuestra, requiere superávit fiscal, reducción de la deuda, un papel distinto del ahorro nacional y un tipo de cambio acorde con la productividad. Y además reglas de juego claras respecto de la propiedad privada, de los contratos.
• Tenemos que tener una inserción inteligente en el mundo global. Pero cuidado con la integración financiera porque suele ser una fuente de muy buenos negocios para los financistas locales o del mundo, pero generadora de graves desajustes en la economía del país.
• La apertura comercial debe ser hecha simultáneamente con la que hacen los principales socios comerciales, los reales o los potenciales, que el país tiene.
• No hay ninguna ley que sea capaz de garantizar las reglas de juego si hay un programa macroeconómico errado, y viceversa.
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