Estados Unidos puso ayer el dedo en la llaga de las tensiones en el Mercosur y de la indefinición ideológica que persiste en el gobierno uruguayo. A través de su embajador en Montevideo, formalizó su propuesta de discutir un acuerdo de libre comercio, lo que, de concretarse, abriría en el bloque regional una crisis todavía mayor que la actual. Encima, la oferta -que supondría que Uruguay obtenga un permiso para negociar o, directamente, su salida del Mercosur- se conoce en momentos en que el conflicto con la Argentina por las papeleras no da señales de encaminarse, lo que permite suponer una intención de Washington de aprovechar todas las brechas que acerquen al Cono Sur su proyecto del ALCA. Si Uruguay se sumara a la iniciativa, coincidiría con Chile, cuya presidenta electa, la socialista moderna Michelle Bachelet, adelantó que será una fuerte impulsora del libre comercio hemisférico. Queda en manos de Tabaré Vázquez decidir si aprovecha la oportunidad de saldar de una vez la interna de su gabinete sobre la cuestión y, con ella, cortar de cuajo las pujas ideológicas. El moderado ministro de Economía, Danilo Astori, el de mejor imagen pública, es un entusiasta del libre comercio, pero sufre la resistencia del ala más radical del Frente Amplio.
El tema levantó fuertes resistencias dentro del Frente Amplio y en el gabinete de ministros, presentes ya cuando se aprobó un tratado de protección de inversiones con Washington. Así, el lunes último, el presidente de la coalición gobernante,
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