2 de agosto 2001 - 00:00

Confianza de consumidores sigue baja

El índice de confianza de consumidores, familias y ahorristas registró un aumento promedio de 3 por ciento en julio respecto de junio, pero resultó 23,5 por ciento inferior al mismo mes del año pasado.

Así lo informó ayer la Fundación Mercado, que elabora el estudio en base a encuestas telefónicas realizadas entre consumidores de diversas ciudades del país.

Según la consultora, las índices de confianza están «estables en el piso» (¿una manera elegante de decir «mal pero acostumbrados»?), a pesar de las medidas adoptadas por el gobierno, el megacanje y otras que deberían alentar la confianza de la población en el futuro de la economía.

Si bien el estudio reconoce que las cifras reflejan los efectos de las iniciativas oficiales, esto apenas sirvió para «estabilizar el piso» y asegura que «en estos niveles tan bajos no se puede permanecer demasiado tiempo».

Agrega que, dado que los valores actuales «no son sustentables en un plazo prolongado, de no sacar a la economía de estos niveles podría volverse a ingresar en un caída.

Para que los niveles de conflictos sociales no hagan peligrar esta salida resulta fundamental que la tasa de recuperación sea muy superior a la evolución junio-julio»,
o sea la modesta suba de 3 por ciento a la que arriba el informe.

En cuanto a las expectativas, la fundación detectó una leve mejora, la que se debería «a la morigeración de pretensiones de ingresos esperados por las familias».

Esto significa que el aumento de las expectativas
«mejora el resultado de corto plazo, no porque la población perciba acercarse más rápidamente a la meta, sino por traer la meta más cerca».

Conflictividad

Asimismo, según el estudio, «en julio, el porcentaje de familias que consideran insatisfechas sus expectativas supera la mitad, circunstancia que traza de ahora en más una aceleración en la conflictividad social».

También hubo en julio un leve aumento de la tendencia a considerar comprar bienes durables a través de planes de pago, que alcanzó a 5,1 por ciento, incremento que de todos modos
«no puede detener la caída del promedio anual, que sigue estando muy por debajo del año pasado y en la mitad de hace dos años».

El informe resalta que el consumo de bienes durables quedó consolidado en un piso en el trimestre mayo-junio-julio, por lo que
«no es de esperar que medidas de reactivación movilicen un gasto importante en bienes durables, a menos que las mismas conjuguen también un efecto de magnitud sobre las expectativas».

El ahorro verifica una tendencia similar a la de bienes durables, aunque con mayor recuperación por el
«efecto aguinaldo en un contexto de expectativas negativas».

El porcentaje de familias que ahorraron en julio fue de 8,8 por ciento contra 6,6 por ciento en junio.

El promedio de las familias que han ahorrado durante 2001 se ubica en 10,4 por ciento, frente a 18,7 por ciento de 2000 y 29,9 por ciento de 1999. De cara a trazar las perspectivas, la fundación reseña las situaciones
«de gravísimo riesgo» que se registraron en julio.

Entre ellas menciona el nivel de riesgo-país, algunos retiros de depósitos y compras de dólares a precios superiores al normal con problema de abastecimiento de la demanda, la Ley de Déficit Cero y lo
«extremadamente dificultoso» que resultó conseguir desde lo político la aprobación de ese ajuste.

El informe afirma que el gobierno enfrenta dos desafíos inmediatos:

-aplicar la política de déficit cero aún con futuros ajustes superiores al actual, y reactivar en forma urgente a una tasa importante para superar la velocidad del crecimiento del conflicto social;

-incrementar la recaudación con el fin de evitar mayores ajustes.

La confección de los índices que realiza la Fundación Mercado cada mes se realiza a partir de relevamientos efectuados en
Bahía Blanca, Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Rosario y Tucumán.

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