Entre hoy y mañana Fernando de la Rúa firmará el decreto de reorganización de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), creando la figura del gerente interventor, comenzando así con la pregonada racionalización del organismo.
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Como anticipara este diario, el elegido para liderar la ANSeS finalmente ha sido Douglas Lyall, actual gerente general del organismo, una espada de la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich.
Armando Caro Figueroa, vicejefe de Gabinete, dirimió así el reparto de la ANSeS con Bullrich, como había instruido De la Rúa el miércoles pasado. Si bien Caro Figueroa en un principio no había bendecido el ascenso de Lyall como interventor de la ANSeS, en pos de limar asperezas y evitar nuevos desencuentros en el seno del gobierno dio su beneplácito. Claro que, a cambio, las huestes cavallistas tendrán en Gerardo Campomar, que hoy ocupa una gerencia en el organismo, su propio veedor de la gestión de Lyall.
De modo que la nueva estructura organizativa de la ANSeS comienza por reducir gran parte de los cargos más altos de la jerarquía previsional. Por lo menos, así figurará en el decreto, lo que luego puede empañarse con nuevos nombramientos de asesores.
El actual interventor de la ANSeS, Rodolfo Campero, recibió, según él, la primera señal de que su suerte en el organismo estaba echada, cuando la semana pasada De la Rúa lo mandó a «ver a Patricia Bullrich».
Campaña
La salida elegante del interventor es que se va del gobierno para dedicarse a la campaña de senador por Tucumán.
La gente de Campero sostiene que el retiro del interventor de la ANSeS deja al descubierto el enfrentamiento en el gabinete entre Chrystian Colombo, Ramón Mestre, Nicolás Gallo, Héctor Lombardo y Juan Pablo Cafiero, que apoyarían su gestión, y por otro lado Domingo Cavallo, Bullrich y Carlos Bastos, que querían colocar un nuevo hombre.
Allegados a Campero sostienen que ya se cumplió con el ajuste prometido al FMI, por eso no entiende «qué más quiere recortar Cavallo». «Se recortaron gastos, dicen, por casi 500 millones de pesos, se iniciaron querellas por defraudación y hay once empresarios presos y uno prófugo por falsas declaraciones para cobrar asignaciones familiares», afirman desde el entorno de Campero. «La ANSeS era estafada por falsas declaraciones de empresas por 300 millones de pesos anuales. En Santiago del Estero, en la Patagonia y en el Norte se fraguaron declaraciones de empleados con muchísimos hijos. El sueldo de esas personas era exclusivamente la asignación familiar. Otros directamente inventaban empresas», sostienen.
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