Confusión por suba para los celulares
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La reserva es indicativa de que las empresas están negociando, o esperan hacerlo en las próximas horas, un cambio en la resolución de Economía. Mientras tanto, ni la Secretaría de Comunicaciones ni las empresas aclararon desde cuándo se aplica la resolución.
Sin cambios
El conflicto por cobrar el cargo del «calling party pays» cuando se llama de un celular a otro tiene una historia de más de dos años. Sucesivas resoluciones de la Secretaría de Comunicaciones del anterior gobierno fueron resistidas por las empresas y terminaron sin concretarse.
Dos situaciones
Durante el gobierno anterior, antes de que Miniphone desapareciera, había dos situaciones. En Capital Federal y Gran Buenos Aires, Miniphone y Movicom cobraban la llamada de un celular a otro, tanto a quien llamaba como a quien recibía. En el interior, CTI, Unifón y Personal no cobraban a sus clientes las llamadas entrantes desde otro celular.
Cuando Miniphone se escindió y una parte fue absorbida por Unifón y otra por Personal, se generalizó la situación de que las compañías no cobran a sus clientes las llamadas entrantes.
Esto originó presiones de las empresas de telefonía fija (Telefónica y Telecom), según las cuales sus usuarios pagan un precio muy caro para llamar a un celular, financiaron el espectacular crecimiento de la telefonía móvil de los últimos años, y facilitaron que no se les cobrara a los clientes de celulares las llamadas entrantes desde otro celular.
Para agravar esa tensión, las empresas de telefonía móvil empezaron a ofrecer rebajas en la larga distancia, compitiendo con las empresas de telefonía fija.
Como resultado de la aspiración oficial de que bajara el precio de llamar de un fijo a un celular y de las presiones de Telefónica y Telecom, surgió el acuerdo surgido en diciembre. Sin embargo, el pacto preveía un plazo de tres meses durante el cual el costo del CPP de una llamada iniciada en la red de una empresa y terminada en la de otra sería pagado por la primera a la segunda.
En ese período, también se haría una evaluación del tráfico entre celulares, para medir el impacto económico sobre los usuarios.
De algún modo, para las empresas de telefonía celular, aunque firmaron el acuerdo, el 1 de abril estaba lejos y podía reverse el plazo como ya había ocurrido antes. Aunque, a instancias de las telefónicas fijas, el acuerdo también incluía que el incumplimiento de alguno de los puntos haría caer todos los demás.
Hipótesis
Es posible que la Secretaría de Comunicaciones haya creído, al igual que los funcionarios de la etapa anterior, que si se obliga a pagar el «calling party pays» entre celulares, las empresas de telefonía móvil bajarían el precio para llamar de un fijo a un móvil, que es libre porque se trata de un servicio desregulado.
Pero una vez más, esa hipótesis no pasó de la teoría y ayer la Secretaría de Comunicaciones dijo, contra lo que indica la resolución de Economía y el acuerdo con las empresas, que las llamadas de un móvil a otro «pueden encarecer en caso de decisión de la empresa, quedando sujetas a los planes que surjan a partir del 1 de abril».


