El banco Northern Rock, principal víctima británica de la crisis que sacude los mercados hipotecarios, confirmó hoy el recorte de más de 2.000 puestos de trabajo.
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La entidad hipotecaria controlada ahora por el gobierno explicó desde su sede en Newcastle que "cerca de un tercio" de sus 6.500 empleados serán despedidos hasta 2011.
El recorte forma parte del plan de reforma y estabilización presentado por el nuevo presidente del banco, Ron Sandler. El objetivo es que la entidad logre consolidarse durante los próximos tres o cuatro años hasta el punto de poder salir de la tutela del gobierno y volver a actuar como compañía privada.
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