Consejo ruso: "No hay que tentarse con el populismo"
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K.K.: Muy avanzado. Tenemos casi firmado el acuerdo de cooperación comercial Mercosur-Rusia. Si el 15 de noviembre, en la reunión en Washington del G-20, ese formato de cooperación puede probar que es eficiente y se vuelve algo regular, creo que es imprescindible y hasta natural que en el mismo sentido Rusia y los países del Mercosur establezcan una relación regular y sistemática.
P.: En 1998, con el default ruso, usted era asesor del gobierno de Boris Yeltsin. ¿Qué enseñanzas recomendaría para la situación argentina frente a la crisis global actual?
K.K.: Hay tres puntos fundamentales. Afianzar un sistema político eficiente, funcional, en el que el Ejecutivo y el Legislativo cooperen entre sí de manera ágil, rápida frente a la crisis. En 1998, se demoraron decisiones vitales en el Parlamento, que se oponía a todo. La segunda, es que el neoliberalismo ha sido derrotado. Lo ha sido en Rusia y espero que lo haya sido en la Argentina con la crisis de 2001. Hay que tomar una posición de centro, ni demasiado liberal ni tampoco híper regulativa. Por último, no hay que tentarse con el populismo. El error de todo gobierno, siempre, es gastar demasiado dinero cuando hay elecciones. Rusia ya aprendió y tuvo el éxito de concentrar enormes reservas (u$s 650.000 millones). Hoy nos sentimos mucho más seguros y resguardados que otros países y estamos con capacidad de aumentar las jubilaciones y sueldos, y de proyectar inversiones del Estado.
P.: De todas maneras, varios bancos y empresas rusas fueron afectados por la crisis financiera global.
K.K.: Pero nos encontró preparados, con reservas. El gobierno utilizó 10% de ellas en salvar a bancos y empresas. No existe crisis de confianza en la población rusa, que cree en el gobierno. No tenemos corridas bancarias. Lo más importante es que el gobierno tenga autoridad y eso sólo lo da la confianza que le deposita la ciudadanía.
P.: ¿Considera posible el regreso a una Guerra Fría?
K.K.: A Rusia no le interesa para nada ese tipo de situación. Todo dependerá de cómo otros países, en la Unión Europea, en Latinoamérica, y en otras regiones, encaren este problema. En este momento la comunidad mundial se pronuncia y dice si algo está bien o está mal, pero se lava las manos y dice que ése es un asunto entre EE.UU. y Rusia. Es un error. El mundo es hoy interdependiente y hay que desarrollar algo universal. En el área de seguridad, todo recayó hasta hoy en la OTAN, un organismo que no ha sido eficiente, como puede desprenderse de la actual situación en Afganistán. Rusia, excluida por no pertenecer al organismo, no pudo colaborar. Se debería crear otra estructura que manejase el tema de seguridad, que incluyera a países con los mismos problemas, desafíos y amenazas.
P.: Para lo cual, EE.UU. debería ser convencido.
K.K.: Exacto. Es posible, pero sólo será realizable si persuadimos a EE.UU. Por eso es que un presidente como Barack Obama puede ofrecerle al mundo esta flexibilidad. De allí a que lo logre es otra cosa.




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