24 de marzo 2005 - 00:00

Crece más hongo de la soja aquí (por ahora no preocupa)

El hongo asiático de la soja atacó el corazón agrícola de la Argentina mucho antes que la temporada pasada y se expande rápidamente, pero los productores no están preocupados porque creen que ya está asegurada una buena cosecha. El hongo, que en la Argentina es conocido como roya de soja, apareció en algunos lotes cuando la oleaginosa estaba siendo sembrada. Y en las últimas semanas avanzó hacia el sur de Santa Fe, primer distrito productor.

Pero como los cultivos están ya en una etapa avanzada de su desarrollo e incluso ya comenzó la recolección, no se prevé que el hongo, un agresivo patógeno que ocasiona la caída prematura de las hojas e impide la germinación de las semillas, cause pérdidas significativas en la producción de la Argentina
.

«Si hubiera habido un ataque en enero, sería catastrófico, pero el hecho de que apareciera a mediados de marzo atenuó mucho el impacto», dijo Rafael Abrate, un productor e ingeniero agrónomo de Arequito, a 80 kilómetros al oeste de Rosario, en el sur de Santa Fe.

La semana pasada, el gobierno confirmó la presencia de la enfermedad en la localidad de Bigand, a 40 kilómetros de Arequito, un área totalmente dedicada a la producción de soja. Y el lunes se confirmó la llegada del hongo a Arequito. En las últimas campañas ya se había reportado la presencia de la enfermedad, pero en lotes aislados y cerca de la cosecha, lo que minimizó los daños. Y en Santa Fe impactó sólo en un pueblo y en mayo.

• Bajo impacto

«Ahora apareció dos meses antes y se detectó en casi todos los departamentos del sur de Santa Fe», dijo María Elena Lago, fitopatóloga del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), quien estima que el impacto será menor, ya que el hongo sólo afectaría a algunos lotes implantados más tardíamente.

De esta manera, la Argentina, que para este ciclo espera una cosecha récord de 37,5 millones de toneladas, está evitando repetir la historia de vecinos como Brasil, segundo productor de soja, donde la enfermedad causó pérdidas millonarias a los productores.

Si bien gran parte de la cosecha está
«salvada», la enfermedad apareció más temprano este año: en Entre Ríos, cuarta productora de la oleaginosa, se detectó un mes y medio antes que en la última campaña. En las áreas que rodean Rosario, el mayor puerto de granos del país a 300 kilómetros de Buenos Aires, no hay espacio que no esté ocupado con soja.

Muchos de los lotes de Santa-Fe están cerca del límite de la provincia de Córdoba, segunda productora de la oleaginosa, donde si bien aún no se confirmaron casos, en este momento las condiciones son propicias para el avance de la enfermedad. «Estamos recibiendo constantemente consultas telefónicas que preguntan de qué manera proceder, qué pasa con la roya en Santa Fe, qué pasa con nosotros (...). Hay mucha preocupación', dijo Laura Gadban, bióloga del INTA en Marcos Juárez, una localidad del este de Córdoba; y pese a que muchos productores compraron agroquímicos, los especialistas coinciden en que no hubo aplicaciones masivas de fungicidas , como sí sucedió en Brasil durante otras campañas.

En esta campaña, el gobierno también informó-casos en las provincias de Chaco, Salta, Misiones y Corrientes, cuya producción es bastante inferior a la del núcleo agrícola. Todos estos distritos están en el norte del país, una zona catalogada como de mayor riesgo para contraer la enfermedad por su cercanía con Brasil y Paraguay, que también padeció la roya en las últimas campañas.

Pero tampoco se esperan grandes pérdidas en el área ya que la falta de humedad suficiente evitó el avance masivo del hongo en la etapa crítica para el desarrollo de las plantaciones.
«Este año nos vamos a salvar, pero eso no quiere decir que el año que viene no aparezca con mayor virulencia», dijo Juan Kalenkzuck, un técnico de la delegación en Salta de la Secretaría de Agricultura.

El especialista indicó que los productores con grandes extensiones de tierras en la zona están alertas y compraron fungicidas para evitar el avance de la enfermedad.
«Estamos con una preocupación grande por el tema roya», dijo Pablo Altamira, un productor con 2.500 hectáreas sembradas con soja en Salta y que aplicó fungicidas en este ciclo. «El año pasado no le dimos la importancia que tenía, pero este año, la estamos buscando con lupa», concluyó.

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