Londres (Bloomberg) - El costo del crédito en los países en vías de desarrollo experimentó la semana pasada un incremento de casi 1 punto porcentual, afectando la capacidad de los gobiernos de refinanciar u$s 1,2 billón de deuda a corto plazo y acelerando los pedidos de rescates internacionales.
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El rendimiento adicional que exigen los inversores para tener bonos de los gobiernos de países emergentes frente a bonos del Tesoro de Estados Unidos subió 8 días consecutivos y después de un leve descenso el viernes llegó a 7,61%, cuando la semana pasada se encontraban en 6,7%, según el índice EMBI+ de JP Morgan Chase & Co.
Turquía busca entre u$s 20.000 millones y u$s 40.000 millones del FMI, lo que significaría duplicar los préstamos de emergencia que se otorgaron este mes a Hungría, Ucrania, Islandia, Pakistán y Serbia.
Letonia dijo la semana pasada que también pedirá respaldo al Fondo, mientras que Bielorrusia ya mantiene conversaciones por al menos u$s 2.000 millones de asistencia.
«Es evidente que estamos en las primeras etapas de una crisis en los mercados emergentes», señaló Neil Dougall, jefe de investigación de mercados emergentes de Dresdner Kleinwort en Londres. «La posibilidad de una dispersión de u$s 80.000 millones indica que el FMI va a ser objeto de una presión muy significativa.»
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