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Vicens pidió que se eviten normas que le quiten credibilidad «a la garantía hipotecaria como institución crediticia», porque de otra forma será muy complicado que retorne el financiamiento, sobre todo el de largo plazo.
Además, aseguró que «ningún banco quiere convertirse en una inmobiliaria», descartando ejecuciones masivas, aclarando que «lo que se busca es preservar la esencia del negocio, que es dar créditos con los depósitos que puedan captar».
Ante una consulta del senador radical Raúl Baglini, Vicens estimó que las hipotecas que actualmente estarían en condiciones de ser rematadas ascienden a 16.000. «La mayoría corresponde a deudas morosas de los años 1998, 1999 y 2000», aseveró.
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