La crisis casi terminal que afecta a la industria aerocomercial cruzó ayer el Atlántico: la ya problematizada Swissair anunció recortes de personal que en principio serían de 3.000 empleos pero que podrían ascender hasta los 10.000. Por su parte, la alemana Lufthansa también reveló despidos y reducción en el número de vuelos.
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El presidente de la aerolínea suiza admitió, además, que necesitaba «de manera urgente u$s 1.900 millones en aportes de capital para poder sobrevivir». La aerolínea de bandera helvética reducirá 25% su flota de larga distancia. «Todos debemos hacer sacrificios o la empresa desaparecerá», fue el dramático mensaje de su CEO, Mario Corti, a la vez que advirtió que las futuras reducciones de personal «serán significativas». Analistas del Deutsche Bank afirmaron que se esperaban entre 7.000 y 10.000 despidos en el grupo.
El plan prevé que Swissair and Crossair se fusionarán y se concentrarán en el llamado «mercado punto a punto», en lugar del tráfico de conexiones. En otras palabras, Swissair se dedicará a llevar y traer gente a y desde Suiza y reducirá su rol como transportadora intercontinental.
Por ahora, los 3.000 despidos se harán en la subsidiaria de catering Gate Gourmet. En el grupo trabajan cerca de 60.000 personas.
Al mismo tiempo, Lufthansa anunció la paralización de 10% de su flota de 236 aviones por la crisis del sector desatada por los ataques terroristas a Estados Unidos el 11 de setiembre, según confirmó hoy su presidente, Jürgen Weber. Estas medidas fueron acordadas con la compañía estadounidense United Airlines, que es su socio en el sistema de reservas Star Alliance, para evitar una caza mutua de los pocos clientes que quedan en el mercado.
Para Lufthansa, el número de reservas para octubre cayó 34%, en noviembre otro 10% y en diciembre 30%, mientras el porcentaje de pasajeros con reserva que acude a los vuelos aumentó en algunas rutas hasta 50%, según Weber.
En tanto, Stelios Haji-Ioa nnou, CEO de la británica Easy-Jet -que vende pasajes baratospredijo que algunas de las grandes compañías aéreas «desaparecerán pronto de los cielos». Entre los candidatos a la bancarrota, cita Haji-Ioannou a la compañía belga Sabena, a Swissair, a la portuguesa TAP, la griega Olympic, la irlandesa Aer Lingus «y quizá también KLM».
El empresario aventuró que «si en los próximos seis meses no perdemos de tres a seis de las viejas compañías estatales, entonces el mercado no funciona». Haji-Ioannou rechaza la idea de subvenciones estatales, sugiriendo que las compañías aéreas «deberían reducirse y bajar sus precios». También Michael O'Leary, jefe de otra compañía de vuelos baratos, la irlandesa RyanAir, criticó que algunas compañías aéreas hayan «aprovechado» los ataques en EE.UU. para «mendigar» ayudas estatales.
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