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17 de enero 2008 - 00:00

Cristina firma un tren bala a Rosario, mientras en rutas en 15 días se mataron más de 80 personas

Cristina de Kirchner anunció ayer el ingreso de la Argentina "a la modernidad" con la construcción del tren bala a Rosario. Inédito ascenso de categoría para un país en el que el transporte es un karma para los ciudadanos. Más allá de trenes y aviones, se ostenta el penoso récord de accidentes de tránsito en 2007 y este año ya se cuentan 81 muertes en 13 días. Nada importa para anunciar obras en las que confluyen intereses de varios lados. Ya era sabido que la empresa elegida para esta colosal obra iba a ser la francesa Alstom. Aún sin financiamiento barato dado que la Argentina sigue en default con el Club de París, esta compañía se embarca en la faraónica obra. Dicen que costará u$s 3.000 millones pero seguramente se multiplicará el valor final. Será deuda argentina adicional a la que ya consume 57% del PBI. Hasta el titular del FMI, Dominique Strauss Kahn, en sus dos visitas a Buenos Aires en 2007 "recomendó" la obra. Funcionarios de Economía fueron intimados a que apuren y firmen el expediente de la obra aun con el alto costo que impondrá en la frágil situación fiscal. Alstom tiene sus antecedentes: es la que hizo el tranvía que recorre Puerto Madero apenas un par de kilómetros, desde la avenida Córdoba hasta Independencia. Invitó funcionarios a París, los agasajó, sedujo y logró que se lanzara este experimento ferroviario. Poco importa si la cantidad de pasajeros que lo puedan utilizar es reducida. Hay más en carpeta: para febrero se prevé el lanzamiento del tren bala a Mar del Plata y ya se piensa en otro similar para Mendoza. ¿Lo terminarán algún día?

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Cristina de Kirchner
Concretó ayer Cristina de Kirchner su deseo (y el de su marido) de adjudicar el contrato para la construcción de un tren de alta velocidad para unir Buenos Aires, Rosario y Córdoba, una obra que demandará una inversión cercana a los 1.500 millones de dólares, aunque expertos en transporte aseguran que en realidad el costo final será superior a los 3.000 millones de dólares.

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Escoltada por el secretario de Transportes, Ricardo Jaime, los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti, y de Santa Fe, Hermes Binner, la Presidente retomó el plan de anuncios en materia de ferrocarriles que había iniciado ayer al ratificar la compra de vagones a China por 121 millones de dólares.

Ayer, la jefe de Estado firmó el decreto que adjudica al consorcio encabezado por la francesa Alstom la construcción del primer tren de alta velocidad de América latina. Y quizás el segundo también sea argentino si el gobierno concreta el lanzamiento de un servicio idéntico para conectar Buenos Aires con Mar del Plata, proyecto que podría conocerse los primeros días de febrero. Hasta un tercero hay en carpeta para unir la Capital Federal con Mendoza, un proyecto que todavía no tiene fecha de lanzamiento.

En el acto en la Casa Rosada estuvo presente también el secretario de Transportes de Francia, Dominique Bussereau, y representantes del consorcio Veloxia, que Alstom lidera junto a la española Isolux y las argentinas IECSA (constructora) y EMEPA, especializada en material ferroviario.

El tren deberá estar concluido en 36 meses y, se sabe, el gobierno ya destinó 1.200 millones de pesos del Presupuesto como anticipo para el desarrollo de este artículo de lujo para un país con serios problemas de transporte público.

«No sólo se trata de una obra con altísima tecnología, sino que estamos dando un salto importante a una modernidad diferente», dijo la mandataria durante el acto, en el que pidió a los argentinos tener más optimismo y fe en sus propias potencialidades.

También el diputado santafesino Agustín Rossi defendió el proyecto: «El tren significará un vuelco en la calidad de vida de los santafesinos», consideró.

Según el plan de licitación, en el que Alstom terminó como único grupo en carrera, la obra constará de dos tramos, uno entre Buenos Aires y Rosario donde se prevé una doble vía y velocidades de entre 250 y 300 km por hora. En el tramo final a la ciudad de Córdoba la formación correrá sobre una vía sencilla y a una marcha de 160 km por hora.

La obra permitirá reducir el viaje entre Buenos Aires y Córdoba de las 14 horas actuales a menos de tres y el esquema de servicio prevé la puesta en funcionamiento de hasta ocho trenes de doble piso por día.

La obra, cuyo financiamiento será aportado oficialmente a través del banco francés Société Générale, demandará unos 5.000 puestos de trabajo directos y otros 20.000 indirectos en la etapa de construcción.

El grupo Alstom fue el único oferente que persistió en el proceso licitatorio iniciado en mayo de 2006, luego del retiro del consorcio de las españolas CAF y OHL y de la alemana Siemens.

La presencia del ministro Bussereau «pone de manifiesto el total interés que tiene Francia por la voluntad de la Argentina de posicionarse como un país pionero en el continente americano en materia de tecnología ferroviaria», destacó la embajada francesa en un comunicado.

El gobierno de Cristina de Kirchner, al igual que el de su esposo Néstor Kirchner, pretende relanzar la red ferroviaria que sufrió un proceso de desmantelamiento durante la década del 90.

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