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16 de abril 2008 - 00:00

Cristina de nuevo contra los ricos que no reparten

Cristina de Kirchner, como en cada oportunidad que se acerca al micrófono (son siempre dos, en realidad), volvió a atacar al sector del campo, en otro intento de condicionar las conversaciones que su gobierno mantiene, sin mucho fruto, con las entidades que protagonizaron un paro de 21 días. Dijo que el país debe dar «una batalla cultural para que los que más tienen comprendan que la redistribución de los ingresos es más que una pelea por intereses económicos o sectoriales». Un argumento que los opositores les reclaman a los Kirchner, a quienes les reprochan transferir recursos a los más poderosos que gozan de subsidios y privilegios por su cercanía al gobierno.

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Indirectamente Cristina de Kirchner reiteró, ayer en Tucumán, críticas al campo.
Cristina de Kirchner llamó a la población a dar «una batalla cultural» por la «redistribución del ingreso», en una clara referencia a las entidades agropecuarias por el conflicto con el gobierno. Las declaraciones las realizó ayer, durante la inauguración de un hospital en la provincia de Tucumán. La Presidente, sin embargo, no hizo ninguna referencia directa al campo -debido a que recién comienzan las negociaciones- pero pidió que los sectores «que más tienen, tiendan la mano solidaria hacia el pueblo».

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Lo más destacado de la mandataria en Aguilares, ciudad ubicada a 80 kilómetros al sur de la capital tucumana, fue lo siguiente:   

  • «Es necesario que demos esa gran batalla cultural y hacerles comprender a los que más tienen que no deben ver a los gobiernos que luchan por la distribución del ingreso, la justicia y la dignidad como enemigos. Al contrario, son los mejores aliados porque dan sustentabilidad social y cultural a un país».   

  • «Cuando uno está al frentede los destinos de la República, la lucha es para que los que más tienen entiendan, de una buena vez, que es necesario que quienes más han sido favorecidos, que quienes ganan o más tienen, deben tender la mano solidaria al pueblo, que reclama trabajo, salud, vivienda y educación».   

  • «Algunos creen que la distribución del ingreso es sólo una batalla económica y de intereses. La redistribución del ingreso es una profunda batalla cultural, que tenemos que dar los argentinos. No nos engañemos: en las grandes sociedades desarrolladas, ésas que muchas veces vemos por televisión, en los grandes centros del mundo, esto no es sólo una cuestión económica, sino que existe la comprensión cultural de sus elites, de sus dirigentes, de cómo debe mejorar la calidad de la riqueza de la nación, que también es de todos.

  • Además, mirar a esos países a los que muchas veces admiran y quieren imitar, y que se decidan a imitarlos en todo, porque esos países han entendido que la grandeza de una nación es también la de un pueblo.»   

  • «La riqueza también tiene que llegar a todos los rincones de la patria, para hacer de ella un territorio más equitativo, más justo, donde un argentino que vive en la Quiaca, en Tucumán o en la Patagonia fría y despoblada sienta el mismo grado de compromiso de sus gobernantes con ellos».   

  • «Este hospital tiene otra significación, porque es el símbolo del compromiso (en referencia al inaugurado ayer) que todos debemos tener para mejorar la calidad de los nuestros. Sabemos, no obstante, que en esa batalla, en ese combate por la dignidad, por más salud, por más trabajo y por más vivienda, nos van a poner obstáculos».   

  • «Cuando el Estado asume un rol activo y distribuidor surgen los obstáculos porque los hospitales, las viviendas, las calles y las cloacas no se hacen con discursos, sino con recursos, con dinero, y es, entonces, cuando la redistribución del ingreso se convierte en algo más que un eslogan de una campaña electoral».

    Finalmente, el gobernador de la provincia, José Alperovich, manifestó que «gracias a la distribución del ingreso, Tucumán pasó a construir hospitales, cuando en 2002 era conocida por los 36.000 niños desnutridos y por los 22 muertos como consecuencia del hambre».
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