No sólo Venezuela acompañará a la Argentina en sus aventuras energéticas para intentar salvar los problemas de provisión de electricidad. Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina de Kirchner anunciarán el 6 de setiembre la creación de una empresa binacional de energía nuclear. Es un área en que ambos países tienen desarrollo pero en la que la Argentina terminó perdiendo el monopolio que ostentó por muchos años en Sudamérica. De hecho los brasileños ya aplican la tecnología nuclear a temas que incomodan a los Estados Unidos como la construcción de submarinos propulsados por esa energía.
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La nueva empresa que se lanzará entre la Argentina y Brasil trabajará en diversas áreas como enriquecimiento de uranio, desarrollo de reactores nucleares y proyectos en las áreas de salud y agricultura. Por ahora la idea se dio a conocer en Brasil y poco en Buenos Aires, pero formaría parte de los anuncios que se harán el 6 de setiembre en Pernambuco, en el noreste brasileño, donde los mandatarios se reunirán.
Alfredo Tranjan Filho, miembro del Comité Binacional de Energía Nuclear, dijo ayer que la empresa también aspira atender el «mercado ampliado de América del Sur».
El gobierno brasileño estima que entre 12 y 15 centrales nucleares estarán en operaciones en la región en 2030. El acuerdo entre Brasil y la Argentina, según informó ayer el diario «Estado de San Pablo», no incluye transferencia de tecnología brasileña, algo a lo que se opone la Marina, que está desarrollando su submarino propulsado a energía nuclear.
De todas formas la cooperación nuclear con el vecino resulta tecnológicamente más cercana que otros emprendimientos que la Argentina negoció en los últimos años con Venezuela, como el gasoducto desde Caracas a Buenos Aires -que nació dos veces pero nunca avanzó- o el emprendimiento conjunto con Hugo Chávez para que ENARSA explotara petróleo en la franja del Orinoco.
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