Niegan la posibilidad de que se interrumpa el servicio a buques

Economía

El Gobierno dictó el aislamiento social, preventivo y obligatorio para controlar el brote de coronavirus. Abarca a un gran número de actividades pero también exceptúa a otro grupo de ellas, entre las que se encuentra el comercio exterior.

Para frenar el avance de la pandemia por el coronavirus, el Gobierno dictó el DNU 297/2020 que restringe los movimientos de las personas pero exceptúa un gran número de actividades “impostergables” por considerarlas “servicios esenciales”.

Entre ellas, el comercio exterior, que trae las divisas por exportaciones, e importaciones con insumos para la industria. El 90% de todas esas cargas llega o sale en buques –con tripulaciones extranjeras– que antes de ingresar en el país tocaron puertos de zonas de riesgo.

Las instancias ministeriales protocolizaron cómo debe actuar la cadena “esencial” para que no se interrumpa el flujo, y se garantice la seguridad de los exceptuados. Esa cadena la conforman transportistas, terminales portuarias, amarres de buques, guincheros, lanchas y prácticos, entre otros.

Pero la dinámica de esta situación excepcional, la necesidad de “normar” sobre la marcha y el temor a lo desconocido dispararon cortocircuitos de todo tipo.

Cierta precocidad comunicacional instaló que un actor esencial –los prácticos, que son quienes asesoran en la entrada y salida de los buques extranjeros– no prestarán servicio si los buques procedentes de zonas de riesgo no cumplen los 14 días de cuarentena. Se paralizaría así el comercio exterior.

“En ningún momento dijimos que vamos a negar la entrada de buques, sobre todo si traen elementos para paliar la situación sanitaria. Es información falsa y sin sustento, que interpretó mal un planteo que le hicimos al Gobierno”, señaló Claudio Tubio, presidente de la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje.

“El comercio exterior está totalmente asegurado”, subrayó.

La nota remitida a la Subsecretaría de Puertos advertía lo que el mismo protocolo señala: que los buques procedentes de zona de riesgo debían cumplimentar la cuarentena. Pero los prácticos pusieron una fecha: desde las 0 horas del lunes 24 de marzo. Este dato fue tomado por algunos como una amenaza.

El practicaje (a diario en contacto con extranjeros, y luego con la sociedad en general) pretendió de manera solapada mayor rigor y que se tome al universo portuario y marítimo con la misma relevancia que se toma al sector aéreo o terrestre.

La postal de médicos controlando en Ezeiza es normal. Pero médicos abordando buques todavía no tanto. Pero mientras se intentó dejar por escrito la necesidad de fortalecer la coordinación y la comunicación entre el ambiente marítimo y el comité de crisis del área, integrado por Transporte, Salud, Prefectura y Sanidad de Fronteras, la tensión, el desborde y el número limitado de recursos humanos sólo potenció las dudas.

Y es entonces que se reeditan viejos conflictos, como los vividos entre el Centro de Navegación Argentina y su presidente, Julio Delfino, con el practicaje durante el gobierno de Cambiemos.

Delfino manifestó su “preocupación porque se mantenga el flujo de las cargas”. “Los prácticos quieren un seguro contra seguro, recontra garantizar la salud para el embarque. Y unilateralmente plantearon que los barcos que vengan de Brasil hagan una cuarentena de 14 días”, dijo Delfino.

Para el representante de los agentes marítimos, “los buques de contenedores que vienen de Brasil traen entre 10 y 15 tripulantes que están a bordo desde hace más de 15 días porque vienen de otros destinos”. “Entiendo que quieran resguardar su salud, pero no hay mejor lugar para una cuarentena que en un buque”, respondió consultado sobre los prácticos estaban sobreactuando la situación, tras agregar que si las lanchas no llevan a los prácticos, está la “opción de embarcarlos en helicópteros”.

Miguel Donate, empresario naviero y del practicaje, salió al cruce y negó desestimó interrupciones de servicio, aunque reconoció la preocupación porque “el 70% de los prácticos tiene más de 60 años. Podrían negarse a prestar servicio, pero no lo hacen ni lo van a hacer”, explicó.

“La situación sobrepasa y en el medio surgen personajes como (Julio) Delfino que tiene interés en generar fricciones en la actividad por sus propios intereses. Altera la calma”, espetó.

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