Más que una rueda de reinicio, resultó apenas una «ruedita», desagiada en los dos indicadores y observando un intento de mejoría que ni siquiera pudo colocarse a la par del cierre de la semana anterior. Pasaron cuatro días y nada varió de modo positivo, respecto del eslabonamiento que se traía en las duras semanas de marzo. El Merval encontró una caída que lo arrastró a los 1.325 puntos solamente, ya viendo de modo peligroso otra centena inferior a perforar, ensayó un máximo que lo elevó a 1.363 unidades y terminó en posición más sobria de 1.347.
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El resultado deparó una baja de 1,2% y ya marcando una pérdida en el año, debajo del cierre de 2004.
Hubo poco, y lo poco que hubo sirvió de poco. A pesar de no existir un caudal importante en la venta y con un volumen que se contrajo a no más de unos $ 56 millones de efectivo para acciones, la tónica siguió siendo de insuficiente asimilación.
En tal caso, obraron de manera ortodoxa los elementos y a una baja de precios le correspondió una de negocios: pero surtiendo un efecto de solamente evitar porcentual mayor de baja. Por la vía del «disecado» de oferta, acaso se procure llegar a pisar un terreno que pueda considerarse firme.
Equilibrio en la plaza de Galicia -otro rasgo a favor- es lo que más se rescata, de un reinicio de día gris afuera (y adentro).
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