9 de enero 2001 - 00:00

Cuestionamientos

Desde que se instrumentó la Ley de Control Fiscal, que estipula que la operaciones que igualen o superen los $ 10.000 no podrán realizarse en efectivo, surgieron más críticas que adhesiones. Las siguientes son las principales trabas que mencionan quienes rechazan este nuevo instrumento que entró en vigencia ayer.

El costo del cheque cancelatorio es elevado, sobre una operación de $ 60.000 se deberá abonar $ 150 por el cheque.

Las operaciones sufrirían una demora de aproximadamente una semana: se necesitan 48 horas para que la institución crediticia emita (venda) el cheque, y entre 48 y 72 horas más para pagarlo.

El dictado de esta norma resta a la moneda nacional el carácter de medio de pago, por encima de $ 10.000.

La ley viola la estructura del Código Civil y normas constitucionales.

No soluciona los temas de evasión. · En una operación inmobiliaria de gran porte, el que recibe el cheque podría tener que pagar los gastos de escribanía con otro cheque cancelatorio, lo que traba aún más la opera-toria. Además, si el cheque carece de fondos, el vendedor no tendrá derecho a reclamar la devolución del bien.

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