10 de julio 2006 - 00:00

Cuidado al pedir que nos atiendan

Cuidado al pedir que nos atiendan
Luego de publicar "In Cold Blood" ("A sangre fría"), durante sus últimos 18 años de vida -por exceso de alcohol, drogas o ideas- Truman Capote apenas pudo garabatear unas pocas líneas para lo que llamaría "Answered Prayers" ("Plegarias atendidas"). El título de la obra con la cual pensaba sobrepasar a Marcel Proust lo había "tomado" de Santa Teresa de Avila que en el siglo XVI escribió: "Más lágrimas se derraman por las plegarias atendidas que por las no atendidas". Con el tiempo, estas líneas se fueron transformando y perdiendo su valor místico hasta que poco más de 300 años después, Ralph W. Emerson dio forma a lo que hoy es nuestro popular: "Ten cuidado con lo que desees porque eso es lo que conseguirás". Si poco antes de la apertura del viernes se le preguntaba a cualquier analista qué es lo que más deseaba esa mañana, posiblemente hubiera dicho que números bajos en la tasa de crecimiento del empleo. Irónicamente, un par horas más tarde hubiera dicho que "desgraciadamente" el deseo le fue concedido: se creó casi la mitad de los puestos laborales esperados durante junio. El problema es que esto se dio en conjunción con un salto de casi 4% en el incremento de los salarios, realimentando otra vez la idea de una economía que se frena a la par de que los precios suben, es decir, la temida idea de "estanflación". La preocupación que genera este escenario es tal que poco y nada hicieron para mejorar el ánimo de los inversores la baja de las tasas (5,138% a 10 años) o del petróleo (u$s 74.09 por barril). Poco más tarde, 3M informó de una abrupta baja en sus ganancias al fracasar las ventas de pantallas planas de TV, el papel cayó 9% y arrastró tras de sí al Promedio Industrial, que terminó en 11.090,67 puntos, con una pérdida de 1,2% (43% de la baja fue por 3M) y quedó 0,5% abajo en la semana.

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