8 de mayo 2001 - 00:00

Cumbre de Cavallo con automotrices

Suspendida en varias oportunidades por la inestabilidad en su cargo de José Luis Machinea e irrealizable después por lo fugaz del paso de Ricardo López Murphy por el Palacio de Hacienda, los presidentes de las automotrices podrán finalmente este jueves exponer la grave crisis del sector a un ministro de Economía.

La reunión fue confirmada ayer y sólo una suspensión de último momento podría impedir que las autoridades de ADEFA le reclamen a Domingo Cavallo rápidas medidas para salir de la fuerte recesión que llevó al nivel de actividad a su punto más bajo en los últimos diez años.

Caída de ventas

Y en este tema no hay demasiadas opciones. Agotadas todas las alternativas de promociones y ofertas, con rebajas y financiaciones más que tentadoras, el mercado no dio la respuesta esperada. En abril, las ventas cayeron por debajo de las 16.000 unidades, 40% menos que hace un año.

Para las automotrices la única forma de salir de esta crisis es un fuerte shock de consumo que sólo puede dar una baja de impuestos que se refleje en los precios
.

En ese sentido, los últimos movimientos del gobierno tanto con las empresas de bienes de capital como con las metalúrgicas les permite a las auto-motrices ser optimistas. No olvidan que fue el mismo Cavallo quien implementó hace una década el régimen automotor que permitió un inédito crecimiento del sector. En la Secretaría de Industria se está trabajando en distintas alternativas para reactivar el sector en línea con la propuesta lanzada hace unos meses por Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe de bajar impuestos provinciales y nacionales. Sin embargo, saben que hay otros sectores (textil, calzado y telecomunicaciones) que también esperan ser los próximos beneficiados.

Para fundamentar su postura, los empresarios, encabezados por el titular de ADEFA, Cristiano Rattazzi, entregarán al ministro un trabajo elaborado por la consultora Booz Allen,
que fue preparado para que lo leyeran algunos de sus antecesores pero que los avatares económicos determinaron que fuera Cavallo el destinatario.

El informe analiza el grado de competitividad del sector automotor argentino comparado con la de otros países, sus principales ineficiencias y la alta carga impositiva que grava al sector (en algunos casos llega hasta 60% del valor del auto). Pero básicamente establece que con un mercado de menos de 300.000 es inviable producir autos en la Argentina teniendo en cuenta la cantidad de terminales radicadas.

Proyecciones

Las estimaciones del mercado de 2001 realizadas el año pasado por las diez empresas que producen en el país hablaban ya de un volumen de ventas de poco más de 270 vehículos. Pero nadie imaginó que la recesión seguiría profundizándose y que hoy se piense en una cifra mucho menor: sólo 220.000 autos.

Si este sombrío pronóstico se cumple y el informe de Booz Allen está en lo cierto, difícilmente puedan sobrevivir en el país todas las terminales que actualmente están operando.
Ya muchas dieron señales de sus planes si la situación no se revierte trasladando la mayor parte de su producción a Brasil. El socio principal del Mercosur está viviendo un proceso de crecimiento con el que la Argentina se benefició por el aumento de las exportaciones. Esto, sin duda, demoró la toma de decisiones drásticas por parte de las automotrices radicadas en la Argentina que vienen recibiendo reclamos desde sus casas matrices por la crítica situación. Los ejecutivos locales saben que la paciencia en el exterior se está agotando por lo que entienden que el encuentro con el ministro Cavallo es la última alternativa de cambiar el rumbo.

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