27 de noviembre 2000 - 00:00

Cupones Bursátiles

Crearse expectativas porque debute un nuevo índice suena tan extraño como querer a la Venus de Milo por sus lindos brazos. Pero, algo debe de haber, cuando se escuchan opiniones de gerentes de cartera que no solamente presionaron para obtener el «M.AR», sino que dan como vital la reprogramación del Burcap y que el Mercado de Valores está ya diseñando para inicios de año próximo. Lo más extraño es que uno podría suponer que es porque con un nuevo índice, quitando algunas que hacen de lastre, la cuenta estaría dando mejor. Engañifa, como cuando en Wall Street quisieron falsear el historial del Dow Jones, borraron industriales e incorporaron del NASDAQ, que eran las acciones boom, las que ponían levadura fuerte y le darían otro techo a la subida, pero Charles Dow parece que les envió cierta maldición y al poco tiempo se vino el gran derrape de las tecnológicas.

Sin embargo, con un índice base «550» -de final de 1999-según nos han mencionado el listado del «M.AR» está todavía por debajo, unos quienes a veinte puntos, del tradicional. Lo cierto es que a nuestro mercado le sobran instrumentos e indicadores y cada vez le falta más capital interesado. Duplicando índices y carteras habrá que seguir la evolución de dos Merval y de dos Burcap -con sus clones-y el indice general Bolsa.

Cinco aparatos midiendo un mercadito que se puede seguir con cuatro o cinco papeles que son los que reúnen no menos de la mitad del volumen diario.

Además, y como siempre, se adivina que si las españolas estuvieran resultando un boom alcista y soporte de la cartera, nadie hubiera querido otro índice que las excluyera. Este ataque de «argentinismo», evidentemente tarde y a destiempo, en algún lugar debe tener su doble fondo, su doble faz. Pero, reiteramos, días atrás oíamos en reportaje a un gerente de carteras que decía que era muy importante el debut del «M.AR» y esa nómina a la que se da como «nacional», aunque ya decíamos que es mixta por la incidencia de los ADR en varios de los papeles.


Entre esa fábula de «Nasdaquito» (nombre de helado, casi burlesco en la intención de aparentar y vestirse con ropaje ajeno) y la sinfonía de índices, el futuro se convierte en un festival de fantasías para una Bolsa que, quizá, ya se haya convertido en eso: un mercado de fantasía que alguna vez fue de verdad y que los historiadores desean mantener vivo, como una leyenda a la que se le cuelgan cada vez más notas de color y para que la gente no la olvide. Que haya debutado una cartera con más olor a local está bien, más allá de la redundancia, pero que se la sindique como importante, es lo que trataremos de averiguar en sus verdaderos motivos. Lo prometemos. Vamos a indagar.

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