4 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Primera rueda del año y una señal previsible que se hizo realidad: un volumen acorde con la temporada baja local y un lapso para tener que sufrir ruedas todavía más tediosas que aquellas que correspondieron a una supuesta tempo-rada alta. Y es que ya no lo hay, se ha perdido la diferencia, desde que ingresamos al ojo negro de la crisis todo es igual, nada es mejor, lo mismo un día de agosto que uno de febrero. Y eso es lo que continúa mellando la paciencia del que espera con la inversión que más disgustos le ha dado a lo largo del 2000.

Manejarse con siete, ocho millones, a veces menos, es estar haciendo castillitos de arena en la playa: a la primera oleada contraria todo se disuelve sin miramientos. Lo que equivale a decir que es imposible construir, y esa etapa acumulativa no aparece ni por asomo en estos días donde se dice que el gobierno está «testeando» qué sucede con sus medidas en el cambio de dirección de la gente y el capital. En tanto, la prédica presidencial que ya suena a inocente: solicitando que los empresarios adelanten sus inversiones y las pongan a disposición ahora. Como si todos los empresarios estuvieran reteniendo cifras millonarias en el fondo de su casa. Y la realidad es muy otra, mejor que alguien se lo cuente al Presidente: baste mirar la nómina de pagos de ON privados que contiene el picante menú del 2001. Muchos están pensando en cómo saldrán de los vencimientos, cómo pagarán los intereses. Y otros, más aterrados: cómo harán para pagar los sueldos a lo largo del verano, que también es temporada baja para buena parte de los negocios...

La brecha entre la cumbre y el llano, los de arriba y los de abajo, da señales de ampliarse en vez de suturar. Hay dos visiones muy distintas del mismo escenario y del mismo país. Por eso los mensajes de la cumbre se van derecho a la mar, sin que nadie en el llano se interese en prestarle atención. Inversión por voluntad es una fórmula que nunca habíamos oído: la inversión por oportunidad es otra cuestión. Nadie arriesgará a ser el primero así como así y cuando se percibe desconfianza en lo local y en lo externo. Los unos les piden buen humor y capital a los otros. Todos ponen palabras, pero nadie arrima el vital elemento. Y en la Bolsa el proceso es similar, en un recinto que se está quedando poblado de conversaciones en momentos de inactividad, muchos, y ausencia de órdenes. El primer día trajo un signo positivo en precios, pésimo en volumen, y no se compensan en absoluto. Se abrió la temporada de pileta en la Bolsita de verano: y tiene muy poca agua...

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