16 de enero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

He aquí una oportunidad para elogiar, en vez de tener que criticar algo. Y, tal como creemos comprender la información, es probable que resulte el primer avance concreto, importante, para la tan versada «transparencia» y sobre la que suele no hacerse nada. Como todas las buenas ideas, es simple, sin ruidos, y tomando las ventajas que otorga la nueva tecnología. La unión de lo tecnológico con la necesidad de cubrir un lunar dentro del sistema y que suele traer disgustos, cuando no malos entendidos. Para ir derecho al grano, nos referimos a lo comunicado desde el Mercado de Valores por su secretario, señor Luis Alvarez, respecto de lo que se acaba de implementar en beneficio de todos los inversores.

Para ir a lo literal, reproduzcamos algunos párrafos esenciales del comunicado: «Los agentes y sociedades de Bolsa comenzaron a ofrecer a sus clientes la posibilidad de consultar, a través de Internet, los saldos y movimientos de los títulos valores depositados en custodia. La información se mantendrá actualizada en forma diaria y resumirá todas las transacciones efectuadas durante el último trimestre. Cada inversor podrá acceder en forma estandarizada a la estructura de títulos que conforman su cartera, independientemente del lugar y el horario que lo requiera».

¿Cómo accederá el interesado a este servicio? Pues, veamos qué nos dicen: Para solicitar la habilitación con este servicio, el inversor deberá conectarse por Internet con su agente de Bolsa, quien le asignará el código de usuario y la primera clave de acceso.


Esta clave es modificable a decisión del inversor y tiene duración máxima de 60 días.


Si es como lo entendemos, esto otorga otra dinámica a las periódicas remisiones de estado de cuenta que envía la Caja de Valores: se dispondrá de información permanente, de la cartera, de los movimientos que se pudieren haber ordenado y -el asunto esencial- la posibilidad de detectar cualquier variante que no coincida con aquello que el inversor posee como su propia información. No sabemos más que esto, no lo hemos visto en la práctica, pero tal el perfil descripto resulta un enorme avance -inclusive con el quejoso inversor de afuera- para eliminar distorsiones y discusiones desagradables, coartando la posibilidad de maniobras poco santas, si las hubiere.


Le dedicamos todos los «cupones» a esto, que no está en el gran ruido de las informaciones, pero que hacen a que el sistema registre un avance -entre tantos retrocesos- y nos da el pie para poder pasar una buena, elogiarla, entre tantas pálidas que nos proponen...

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