6 de febrero 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Amaneció febrero, la Fed no falló en la cita y en las presunciones, Greenspan abrió las manos por dos veces en un solo mes y sin embargo... nada de nada sucedió en esa primera fecha y en los mercados principales, que solamente expandieron debilidad a simples satélites, como el nuestro. Y es para preocupar. Y para volver a preguntarnos: ¿qué hubiera sucedido sin esa doble baja de tasas producida? Es inimaginable pensar dónde estarían los índices de Wall Street ahora, así como prever en qué punto se hallarían los demás frente a un desparramo mayúsculo del patrón de la vereda. Greenspan salvó mucho más a Buenos Aires que a Nueva York, ésta es una realidad muy palpable en los índices, porque aquí la cuestión tomó mucha aceleración a raíz de esas bajas de tasas de la Fed, que del propio «blindaje» y otras yerbas que se meneaban sin mucho éxito. Probablemente usted no lea en otras columnas esto que a nosotros nos preocupa, en general todos se han alineado en decir: «El mercado lo había descontado». Vaya, ¿qué había descontado el Dow, que solamente subió 1% en todo el mes? El NASDAQ, se podrá decir, subió 12%: y le diremos, sí, pero es un tipo de plaza que avanza o retrocede con total normalidad de cuatro, cinco por ciento diarios, ante lo cual 12% no puede emocionar a nadie y menos ante el derrumbe de 2000.

Puede haber distintos ángulos para el análisis: pero, lo que no puede discutirse -creemos- es que no hubo ningún efecto importante de esa doble baja de la Fed, que quedó con dos cartuchos menos en la escopeta y de los cuales, obviamente, no se podrán disparar de a dos por mes. Con los de Greenspan ya bastante jugado, quedará ahora los de Bush y su inyección de baja de impuestos. Pero, no es tan fácil de mensurar la reacción de una comunidad como la del Norte, que ha venido en una nube de ensueño durante diez años y que acostumbra a gastar por adelantado sus futuras bonanzas haciendo del endeudamiento permanente un modo de vida.


También nos dejaba tela para cortar la forma de la baja empleada. Como para imaginar si no era más efectiva -suponiendo cuál era el objetivo- una baja directa de 1%, del tipo shock, antes que dosificarla en dos veces que pasaron de largo. Inferir que sin eso los mercados iban a una pendiente grave, no es antojadizo ante la realidad de ver todo tranquilo después de haber generado esas dosis. Pero, bueno, quienes se restregaban las manos imaginando un escenario idílico para volver a sacar partido aquí, en estos inicios también habrán dejado planteadas sus dudas. Porque Buenos Aires está en la punta de un cerro de casi 30%, sin tener estímulos externos importantes en otros mercados, y ahora debiendo hacerse fuerte en base a dosis locales: la parva de decretos no ha entusiasmado. Se busca un motivo.

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