6 de marzo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Junto con el sugestivo cierre del viernes en nuestro mercado, se iba la incógnita acerca de qué novedad importante se cernía sobre una plaza que estaba a velocidad de crucero y salió catapultada. En la tarde habían llegado versiones sobre Machinea, después arribaba un respaldo presidencial al funcionario, y se concluía el día sin saberse bien: si al «Señor Mercado» le agradaba que se fuera, o que ratificaran al ministro. Junto con Machinea se habló de inmediato de Pou, personaje que -como los anteriores- se atrincheró en su puesto y sin advertir que era un «cadáver político». Aparentemente, el «Señor Mercado» veía con malos ojos que se fuera Pou, y se le adjudicaban golpes de mercado adversos para nuestroS papeles. ¿Qué pasa si se va Pou? Sinceramente, ya muy poco se entiende en un bendito país que no acierta con sus conductores. En el caso de De la Rúa, se reproduce lo que parece ser un destino a fuego de los gobiernos posmilitares: tanto Alfonsín, en la primera gestión con Grinspun, como Menem -entregando el ministerio a Rapanelli- vieron que el rancho se les prendía fuego y ambos fueron salvados por dos planes con «magia» y capaces de shockear de entrada. El «austral» y «la convertibilidad». Todo este período con Machinea va ahora hacia el cesto, justamente cuando venía de vender su producto por Estados Unidos, pero la situación del país no es borrón y cuenta nueva. No se está igual que al comienzo de la gestión, se está peor.

¿Encontrará De la Rúa un muchacho maravilla que saque magia de su carpeta? Es la gran pregunta, ante un escenario que vino viviendo en la paz de los cementerios y necesita alguna dosis fuerte para revivir. ¿Cómo juzgará el futuro el «Señor Mercado»? Porque la suba espectacular de enero fue con Machinea y el blindaje, y apoyos expresos a la gestión del ministro se leían por todas partes consultadas. Seguramente veremos ahora que los que apoyaban critican y están ya dispuestos a dar apoyo al que viene. La rueda de la fortuna se sigue tirando, con los argentinos esperando acertar como en un «bingo», de modo providencial.


Lo terrorífico del caso es que a nadie se le cae una idea, el talento y la brillantez resultan el más escaso de los materiales, y cuando plata no hay, es el único recurso y el verdadero capital para creer en una salida. Un año que empezó con todo tipo de emociones fuertes, la Bolsa en la montaña rusa, y es posible que no cambie de lugar: unas veces arriba, otras abajo, los argumentos vidriosos de siempre, mientras cada etapa nos hace bajar otro escalón. Otro que tire... y pegue.

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