Fecha: 27 de agosto. Entró la carta adelanto de un «balance». ¿Qué tiene de particular? Que no se trata de un balance general cerrado en junio, sino que es de los concluidos un mes después, en julio.
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Lo más jocoso del asunto es que los de junio tienen hasta el 10 de setiembre para ser presentados, a la altura del 27 de agosto eran muy poquitos los arribados y la gran mayoría lo hará sobre la hora del cierre legal. Pero, una sociedad -entre varias otras-pudo adelantar ya sus números de balance de julio. ¿La gente de Capex, que de ella se trata, debe poseer tecnología exclusiva, ultra secreta, algunas computadoras de próxima generación haciendo la labor mucho más velozmente que las demás máquinas conocidas? ¿O será que tienen más respeto por el accionista minoritario y envían el balance ni bien lo posee el directorio? Nos quedamos con esto último como posible respuesta, lamentando que a pesar de las décadas siempre haya un minúsculo grupo de las que actúan como Capex, y una gran mayoría jugando a las escondidas con los números y dejando lugar a ventajas de juego, para quienes puedan filtrar las noticias. Algo que nunca ninguna Comisión de Valores pudo poner en orden, así como se prosigue con lapsos legales inadmisibles para la época tecnológica.
El hecho es que, los números del primer trimestral de Capex están a la vista, con utilidades por $ 7,3 millones derivadas de resultados ordinarios. Atesora $ 65 millones en los acumulados, para un capital que no supera los $ 48 millones y cerró, en julio, con un patrimonio neto de $ 268 millones.
Salvo el saldo del año anterior, la ganancia de este primer trimestre es la más alta del quinquenio último y donde no superara los $ 5,5 millones -en 1997-. También la ganancia bruta es la segunda quinquenal, con más de $ 11 millones, verificándose una baja en los gastos habituales del negocio. Posiblemente, hay un aspecto tan relevante como la ganancia y se trata de una merma en lo que hace a total de pasivos. Tras dos años donde los compromisos estuvieron en la cima, en torno de los $ 330 millones, ahora se produce un rebaje a los $ 294 millones. Y seguramente esto habrá de redundar a futuro, aliviando erogaciones por el flanco de intereses financieros. El saldo final adquiere mayor relevancia, si se pondera en función de las ventas: que hicieron una suma total 19% inferior al año anterior, por conducto de menor venta de energía y menor precio. Sigue aumentando reservas de petróleo y gas y esto le confiere tranquilidad futura a una «Capex integrada».
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