Todo lo que enmarca a los aprestos belicistas de los Estados Unidos, nos está impidiendo a los argentinos en general, observar algo muy trascendente y bisagra de nuestra historia económica: el resquebrajarse sin remedio, de un Mercosur que nunca alcanzó mucho sentido y jamás se pudo llevar adelante con equilibrio y armonía entre los dos más grandes. Nosotros y ... ellos. Mientras, los norteamericanos hacen gala de su sentido de la ética y de la moral, proponiendo «ayudas y consideraciones especiales, a quienes piensen como ellos, y severos castigos a los que disientan». Cardoso y sus colaboradores se entretienen en seguir vapuleando a nuestro ministro de Economía.
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Pero, lo de Cavallo ha sido tan aventurado y frontal, que cuesta creer en que no estuviera buscando la reacción ex profeso: esto es, patear el tablero del Mercosur y en un momento de la trayectoria donde somos boleta segura, mes tras mes, por imperio de las dos políticas que se llevan a cabo. Cada vez más devaluado el real, nos asegura que desde Brasil nos inundarán con todos los productos, mientras cada vez es más difícil exportarles.
Así que tras la escalada bélica que asusta al mundo, por la región se dan hechos importantes, delicados, y que pueden determinar que quedemos libres de manos y jugando contra todos, para encarar de otra manera que asociado al león y la paloma.
Dos denominaciones han surgido en estos días, tan desagradables e inapropiadas, la que menciona como «justicia infinita» el plan de arrasar con todo, que tienen por el Norte, así como la de querer bautizar como «Libertador» a un bono vergonzante -de tipo federal-que están gestando para emitir moneda paralela, sin respaldo, y jugando con la vapuleada figura de San Martín (que ya está harto, y cada vez más viejo, de tanto aparecer en los billetes reales...). ¿Dónde nos puede llevar el «festival de bonos», modelo 2001? Porque aquello del «festival» se hizo popular para mencionar los bonos verdaderos, los que se lanzaban como papeles de deuda. Pero, ahora la versión es ser un «billete análogo», circulando como los Rolex que vienen de Paraguay y como moneda inconvertible. Se está intentando trampear a la convertibilidad, mientras algún gobernador se solaza, hablando de cómo se reactiva la economía provincial gracias al Patacón. Ergo, tiene la solución mágica: imprimir muchísimos bonos como esos, reactivando todo el país, y asunto terminado... pensar que es tan fácil, salir de la recesión. Y así como el dulce de leche, la birome, y el colectivo, los argentinos podemos patentar esta fórmula de reactivación asegurada: imprimir bonos paralelos a moneda. (Ojalá que «aquello» no se haga ingobernable, ojalá que «esto» se puede controlar y enderezar, porque si no...).
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