26 de septiembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

El encogimiento del indicador de «capitalización bursátil» de los mercados está tomando niveles depresivos de magnitud poco imaginada al comenzar el año. Es verdad que en el mundo todo se fue complicando al pasar de los meses, y así se vieron perfiles recesivos en puntos fundamentales de la economía mundial, que luego cobraron cuerpo definitivamente; sin dudas una cosa es manejarse con presunciones, o algunas señales de algo malo, y otra es que lleguen los datos concretos para confirmar la impresión. Finalmente, y cuando Occidente intentaba neutralizar los efectos recesivos y volver al crecimiento, surgió este desgraciado suceso en Estados Unidos: que varió el ángulo totalmente y exigiendo a los capitales del mundo el rápido análisis de un escenario imposible de prever. Es lo que se inscribe en el grupo de las «variables», dentro de éstas, en el tipo de las más dañinas para las inversiones de riesgo: las «incontrolables». Así denominadas porque escapan a todo designio particular, de una empresa, un sector, o un hombre. Es lo que hace que el señor Gregorio Pérez Companc y usted sean iguales en la exposición al fenómeno: al menos, por unos momentos. No hay comité de crisis, no existe grado de precaución y de hipótesis de conflicto, que haya tenido en consideración un atentado de ese tenor y en el corazón de los Estados Unidos. Hizo mucho más que voltear símbolos como las Torres Gemelas: aniquiló cualquier análisis establecido para el resto del año 2001. Y, mucho peor, acabó con todo proceso de investigación, proyección, prevención y establecimiento de planes por varios años, los que comprenden el mediano y largo plazo. Todo está siendo revisado en estos instantes; como primera medida: lo hecho, lo invertido en logística, se va al tacho con todo el costo que significa...

El segundo paso no se puede dar todavía, porque hasta que no se formalicen las hostilidades y se posea una idea de lo cruento del proceso, no habrá modo de enhebrar hipótesis para imaginar al mundo y actuar ante los hechos. ¿Vamos a una recesión más aguda? ¿Es camino a la llamada «hambruna general», de aquella como en los '30? ¿Abarcará todo los continentes, incluirá todas las regiones, o será parcial? ¿Cómo queda, desde ahora mismo, el comercio entre naciones? Se cerrarán, acaso, entre los componentes de frentes comunes, o aparecerán diferencias que fomentarán lo individual... En principio, claro, suponiendo que seguimos teniendo un mundo para habitar y comerciar. Porque estos muchachos no andan jugando con petardos, o «estrellitas multicolores». Son muchas preguntas, muy amplias, demasiado para encontrar todas las respuestas justas. Sin respuestas, no hay planes, sin planes no hay capital de riesgo, y sin esto... las Bolsas se van secando.

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