Cupones bursátiles
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El Gobierno promulgó acuerdos con Francia, Suiza y San Marino sobre impuestos y seguridad social
En tanto muchos predicadores que nos llevaron al desastre continúan predicando y amenizando foros donde encuentran alguna platea interesada (sin que nadie les recuerde cómo escribían y opinaban cuando toda la crisis se gestaba), desde afuera también llegan oráculos en el formato de videoconferencia que nos introducen con conceptos del tipo: «El acuerdo se demora porque en el FMI y en el gobierno de Estados Unidos no hay conducción...» (Paul Krugman, extracto en Ambito del pasado miércoles). ¿Y qué conducción tenemos aquí, mediático Krugman? (dan ganas de preguntarle a la hipotética pantalla...). La conclusión del escenario que nos presenta esa hipótesis para el desacuerdo es que estamos fritos. Porque si dice que allá no hay conducción, y sabemos lo que hay por aquí, se trata del juego de Alicia con los conejos, donde cada cual dice cosas que no calzan para nada con lo que dice el otro. Por allí, lógicamente, deslizó elogios para el equipo que había colocado a su secretario de Finanzas -Guillermo Nielsen- como «coordinador» de la charla, en la convención de la Cámara de la Construcción. Dispersó flores para Roberto Lavagna y su ballet, en virtud de «todos pensaban que en la Argentina venía la hiperinflación y fue evitada...». Una de las más grandes falacias del año, porque solamente un trasnochado puede pensar en hiperinflación cuando la gente no tiene dinero renovado en sus salarios y el segmento pudiente queda atrapado en los bancos. Con opiniones como éstas, el sainete está completo.



