13 de mayo 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Ciertamente que la tanda de balances trimestrales a marzo, conocidos en estos días, no sirvieron de resorte para los precios. Privó la atonía en los operadores, más dedicados a encontrarle la vuelta a quienes pueden resultar próximo gobierno: que a ver si las sociedades están mejor, o peor. Como en el asunto principal no existen muchas señales que puedan servir de combustible a la demanda, sabiéndose de emisiones por aquí, de otras por allá, de dinero que entra a circular: o para tomar dólares, o para rescatar bonos, más algunas partidas que están en el rubro «ya vamos a ver para qué», bien puede el inversor ir sacando cuentas sobre esto y las proyecciones que den pie para realizarse.

Los 100.000 pretendientes a la torta política tucumana, es otra prueba de que la «industria política» es la que continúa capturando entusiastas adeptos, a algún puesto rentado. Los candidatos están transitando un remanido camino de repetirse en réplicas y contrarréplicas, de sacar a algunos trapitos al sol de rencillas pasadas, pero ninguno le aportó el elemento que pueda entusiasmar ni a la gente, ni mucho menos a un inversor, tanto menos al que está transitando por el riesgo puro de una acción.

Sin embargo, todo está siempre con predisposición para armar algún movimiento, que permita hacer diferencias más rápidas que una tasa bancaria, o que el ahora despreciado dólar.

Solamente falta que se disipen las ventas por primera vuelta y que se pueda organizar un concierto de ciertas manos con capacidad de control para un escenario tan arrugado. Volver a la técnica de venderse el reloj, pasarlo de mano a $ 2, para que otro lo tome a $ 4, el otro paga $ 6 y así... De todos modos, en el circuito cerrado en que se desenvuelve el mercado bursátil, ni siquiera hace daño el mero juego de producir inflación de acciones: porque involucra solamente, a los que están en el ambiente.

La semana anterior culminó subiendo, pero con pérdida de más de 3% en esa etapa completa. El Merval consiguió enderezar el rumbo, cuando volvía a mirar de cerca el piso inferior y ancló en los «637» de una media agua que tiene ciertos atisbos de querer ir hacia arriba, pero que se fatiga rápido de órdenes tomadoras. Es como que la duda ha entrado de lleno, en un sector que antes de la primera vuelta participó activamente del impulso por el candidato deseado. De todas formas, queda esta zona por delante como para darle más vuelo, a un mercado que está recomponiendo fuerzas después de ese trajín. Si bien todo parece tan a la vista, que no hay mucha incógnita segunda vuelta. Si el período continúa como viene en mayo, no podría esperarse ningún «festejo» bursátil por el nuevo elenco gubernamental: a cambio, una gran expectativa por ver cómo abre el juego frente a la mar de compromisos postergados, en un país donde el crédito sigue desaparecido, y donde los acreedores harán la fila para tratar de que les cumplan primero.

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