28 de julio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Con la expresión «ayúdense que Estados Unidos los ayudará», al menos ya se oficializa quién cree jugar de Dios en el mundo. Y cómo le ha ido al argentino, en tal corte terrenal, solamente tiene la decantación de las primeras novedades -deshilachadas- donde cada frase suelta los medios tratan de socavarla, estirarla, sacudirla, para que los analistas jueguen a ver quién es el más sagaz. Desde el «good afternoon» para adelante, el asunto es juzgar qué quiso decir quien ahora detenta el poder de la Casa Blanca. Pero la sustancia de la conversación solamente irá saliendo -si sale- con el correr de los días y viniendo de otros lares, antes que de aquí. Con tal de que no trasciendan amonestaciones ni gestos fieros, más allá del sentencioso «ayúdense», el encuentro no pareció complicar el honor de una delegación que acudió puntual a la perentoria cita. Es posible que el mismo día, otro funcionario se haya encargado de complicar el triunfo pasando a primer plano la actitud llevada adelante en ocasión de la visita de un funcionario francés. La Bolsa se remitió a emitir apenas un quejido, con un cierre casi neutro y nuevamente el desinterés poblando el ámbito. A menos que exista el oportuno juego mediático para ensalzar o potenciar los términos de esa reunión, no derivaron de allí estímulos fuera de repertorio para el mercado. Habrá que «pelear con el Fondo hasta el último centavo», próximo match que tendrá a Lavagna en este rincón y unos 180 socios miembro en el otro.

Se abrirá otra boca de incertidumbres, un entretiempo hasta próximas elecciones, y así nos vamos pasando la vida los argentinos, que siempre -en su clase política-tienen algo por lo cual trabajar, para acomodar las situaciones a los deseos. Mezclar legislativas con Jefatura de Gobierno ya resultaba un anticipo, de no perder tiempo de «romance» y evitar llegar a diciembre para el recambio. Cinco meses son muchos para que un gobierno los recorra sin contratiempos. A eso, en otros tiempos, se lo llamaba «oportunismo» y ahora pasa como «estrategia», que en tren de cambiar vocabularios, un «ventajero» puede ser ahora un «hábil negociador». (Y es la época de los avances, se sabe...). La agenda de lugares con vadenes por sortear muestra otros puntos antes del FMI, la muestra de la Rural y la tradicional asistencia presidencial: una tribuna poco fácil. En medio de los actos por el aniversario de la Bolsa, supimos, en charlas de pasillos, que se habían tendido puentes diversos al respecto. Para no caer en la gastada frase del «Perón nunca asistió», que no se sabe bien qué significa, pero todo el que la oye da por sentado que si lo hizo Perón, debe estar bien, nomás... Si se siguen enumerando cabos sueltos, donde la Bolsa puede ver engranados sus ejes, la cuenta podría llegar a asustar. Pero hay que percatarse que resultará ir abriendo senderos en una selva política-económica-social de vegetación cerrada: a puro machete, solicitando el paso, fatigándose mucho y avanzando lento.

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