31 de octubre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Comienza a hacerse cada vez más dificultosa la búsqueda de «perlas» entre las especies, el remanido sendero de hablar de las «atrasadas» también suena a desgaste, aunque es una música que siempre se toca y, casi siempre, encuentra sus adeptos.

Nos volvemos a preguntar por el segmento de las «cauciones», y el martes, las diferencias eran preocupantes. En una plaza del día con no más de $ 39 millones para acciones, se hicieron casi $ 88 millones en caución. En las «opciones», no se llegó a los $ 7 millones. Y los CEDEAR demostraron nuevamente su eclipse, ante la luz de la plaza local, llevando apenas $ 6 millones. Se consiguió con un volumen muy escaso, hacer trepar al Merval desde su piso del día de «912» puntos -inferior al anterior-y colocarlo en una cúspide de casi «940» puntos. Fantástica, como faena de los «toros», pero sin que cerraran las relaciones de números y a sabiendas de un frente vendedor: que se volvió a quedar en sus casillas. Puede que exista un problema de «adicción», a las ganancias que están dando los papeles en estas semanas, el que vende y se da una vuelta buscando refugios encuentra tasas anuales que rinden: lo que un par de ruedas de Bolsa actuales. El dólar prosigue a la vera del camino, los caminos alternativas no muestran ninguna alternativa. Y el vendido reingresa, o por lo menos deja de vender posiciones y permite que el mercado haga lo mismo que los grandes campeones del box: pegar en retroceso. Pero, es que el oponente ni siquiera ha sacado las manos y se habilita el escenario para ciertos lujos, como el del martes.

Todo esto, le resta importancia a aquello de las «perlas» que escasean, puede seguir sonando la música de las «atrasadas», mientras las plazas bien líquidas continúan la trepada dan luz verde para que el papel menos pensado, se despache con un salto. Así las cosas, los «1.000» están otra vez a la vuelta de la esquina, una cumbre como para clavar la bandera -todos, nominalmente, llegan por vez primera a tal cumbre-y después, ver. La tasa por el piso, la caución fácil, y la tendencia alcista, están obrando cuasi milagros. El ciclo que se
retroalimenta habrá visto bastante cantidad de inversores que salieron, para reingresar unos escalones más arriba: porque la brecha esperada, se cerró velozmente. Tan contentos como los del campo con la soja, deben estar los que poseen posición en acciones a lo largo del año. Las dos, curiosamente, son variables atadas al riesgo puro de los mercados y así como ahora están dando mucho más beneficios que los presumibles, se sabe que el vuelco de la tendencia podría sobrevenir enancado en cualquier situación capaz de impactar de lleno: aunque no se trate de las más importantes, ni la más grave. Octubre ha venido siendo un mes de grandes logros, en ambos casos, los viejos «fantasmas» de Wall Street tampoco se han dado una vuelta por consabidos foros. Ahora, asusta más Bush que los fantasmas bajistas, siga el baile...

Dejá tu comentario

Te puede interesar