19 de noviembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Como respondiendo al solo estímulo del «bajó demasiado», la plaza accionaria es capaz de generar defensas que son tan inesperadas como poco ortodoxas. Gobernada por el «papel» nuevamente, por encima del «dinero», sometida durante algunas ruedas a condiciones hostiles y moviendo altos montos de negocios, la paz arribó mediante una caída pronunciada de las ofertas y dejando en claro que aquello que falta y queda al descubierto en los montos es la porción de demanda que se ha abstenido.

Mejorar contrayendo no responde al principio clásico, solamente puede resultar una tregua entre dos caídas. Y el llegar a verificar que los dientes del serrucho funcionan al revés podría resultar la noticia más indeseada, como confirmando que se trata de un sesgo de la tendencia, después de sus escaladas alcistas. Nada se puede resolver en un par de fechas, aunque siempre se quiere llegar a conclusiones para tratar de ponerse a cubierto de pasos siguientes. Lo que hace equivocarse bastante a los operadores del corto plazo, conlleva un potencial de giro inesperado, como para que quede expuesto hasta el más pintado. No se ha salido del túnel y las turbulencias; hay un desorden amanecido y que las grandes carteras no alcanzan a equilibrar. El «bajó demasiado» es como un dique de contención para más oferta, poco interesada en que todo se desmadre y los sustos hagan faltar volumen necesario.

No queda otra que ir haciendo camino al andar, intentar darse tiempo para ver si el valle se supera y si la demanda retorna con más convicciones. Que las fue perdiendo al encontrarse súbitamente en el living de los 1.300 puntos, bien entrados, y como si una invisible clausula "gatillo" hubiera generado el deseo de descremar cuanto se pudiera.

El martes, con Frances y Bansud siendo figuras alcistas del dÌa, el papel esencial de Grupo Galicia resultó adverso a un encontronazo dentro de un mismo rubro, que no resulta tampoco lo más habitual, salvo cuando se piensa que alguna está más madura que sus colegas y se producen recambios de posiciones. Lo que se perdió, respecto de meses previos, fue la confianza en la firmeza a ultranza del mercado. Los "sogazos" aparecen de modo inesperado y son a fondo. Y no se solventan con la acción lujosa que se supo desplegar antes, sino que se torna trabajoso remontar una cuesta que parecía ya ganada. Como para decir que el ambiente se ve inquieto por un factor, o por varios enhebrados, y que se realizaron ventas preventivas. Es posible que el efectivo salido espere para reingresar, lo que convierte al vendedor en el primer defensor de la plaza, cuando varía de uniforme y se coloca como tomador de otras posiciones. En tal caso, el interés pasa por conseguir una brecha apetitosa y quedarse con el margen, arbitrando entre las puntas.

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