25 de noviembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Lavagna salió -el martes- a pedir tranquilidad, y el ambiente bursátil se mostró obediente. Si bien todo estuvo nuevamente cargado hacia la actitud de la oferta, saliendo una de esas ruedas un tanto grotescas: de precios hacia arriba y volumen hacia abajo. Donde nunca se sabe bien qué es lo que ocurre cuando hay preocupación oficial por la debacle del mercado. Usted sabe... algún llamadito oportuno, alguna amenaza encubierta, cierta sugerencia a ayudar para que no se siga cayendo la estantería. No queremos insinuar con esto que el martes haya aparecido una oferta un tanto amordazada (¡válganos Dios!), pero que a lo largo de la historia pudimos tener aseveraciones fidedignas sobre «aprietes» indirectos, cuando algún funcionario de alto rango se ponía nervioso, es algo que guardamos para nuestra colección.

Lo concreto es que después de llevarse todo por delante, sin importar límites de precios, surgió una rueda muy calmadita durante el martes: con vendedores que se adecuaron a la necesidad, comprimieron sus órdenes, dejaron que con unos $ 30 millones menos, la demanda pudiera hacer fructificar un pequeño rebote de 0,90%. Se colocaba una especie de « tapón» para obturar ese dique roto en la fecha anterior; resultó la gran misión que fue cumplida. Ya los noticiarios ni los medios en general hablarían de un «duro reflejo en la Bolsa».

Ver de qué modo se puede continuar, si es que las relaciones de indicadores no se armonizan, resulta un terreno desconocido. Y estamos a muy poco de clausurar el mes, lo que surja de estas fechas será capaz de definir el pasar de noviembre sobre las carteras.

Ver saltar los precios individuales hacia un lado, o el otro, no parece adquirir mucho sentido, porque la oleada vendedora cayó sobre la Bolsa, sin distinciones. Después, según la liquidez de las plazas, el buen apuntar hacia botones con unos nombres, o con otros, hacen la diferencia colorida. Solamente se puede seguir a la tónica a través de las tres, cuatro que más órdenes insumen y por allí provino la tranquilidad aparecida el martes. Galicia-Acíndar-Petrobras se movieron con lo justo para que el Merval se trepara a los 1.200 de nuevo. En esa fecha hubo subas de hasta 6% -en IRSA- o bajas de 3%, Ledesma, pero solamente anecdóticas.


Lo que queda claro es que el ambiente se alteró con lo sucedido respecto del plan preparado para los bonos, ingresó un factor que aterrorizó durante todo el día lunes y que no entraba en las consideraciones de la mayoría: el hecho de que no todo culmine como se quería dar por descontado. Y esto estará presente de ahora en adelante, incorporado, aunque todavía nadie se anime a suponer qué es lo que ocurriría si el tablero se va al diablo con sus fichas. Tema delicado.

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