21 de diciembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

El 2005 puede estar regido por «la inflación de costos», habida cuenta de incrementos salariales y de una modificación tarifaria, que irá a repercutir directamente sobre industria y comercio. Tal tipo de inflación es la que corre subterránea, el gran público no la percibe hasta que accede a la superficie: primero, como inflación mayorista; después, como la que más alarma a todos en general: la minorista. Resulta así un alto vallado para poder proyectar utilidades empresarias, o que en términos bursátiles sería: cuánto habrán de ganar las acciones, para otorgarles un respaldo a sus precios de cotización. Ciertamente que la moda del «price/earning» hace mucho que se guardó en los placeres de inversores y analistas locales. Si era para medir por tal ratio, con la espectacular suba de 2003 en las cotizaciones, nada podía resistir demasiado un análisis. Tampoco se ha retornado al cotejo con el «valor libros», el indicador que resultaba de cabecera hasta los '90. ¿En función de qué parámetros se deciden, hoy en día, las compras de acciones? ¿Se establecen distingos, puramente objetivos, entre unas y otras? Hmmmmm... más parece que tenían razón los que armaron el Merval, dándole absoluta preeminencia a la liquidez de cada papel en plaza. Se cargan acentos en aquellas donde se puede entrar con cierta facilidad. Pero, más que nada donde se supone que la puerta quedará abierta, si es que se busca la salida súbita. Reflejo del temor con que operamos en nuestro medio, anuladas las inversiones de mediano y largo plazo. Y así como el promedio de los depósitos bancarios se midió como que están en 32 días tan sólo, cualquier sondeo sobre hábitos actuales de nuestros operadores acaso diera un tiempo más corto todavía.
 
Pero, todo termina por reventar, cuando se mete demasiada presión. O no se la deja salir. Una inflación de costos que deba ser trasladada a precios arruinará cualquier cosmética oficial que se desee emplear para medir la minorista. Sólo es cuestión de tiempo, una vez que el proceso se haya puesto en marcha y no se pueda desactivar. Curiosamente, en la medida que se quieran colocar defensas -aranceles- para proteger sectores, tales sectores poseerán el techo necesario para poder trasladar a precios sus costos. Que, ya lo hemos visto, cuando no existe una seria competencia desde el exterior, muchos empresarios actúan con el «costo plus», para determinar los beneficios que quieren alcanzar. En poco tiempo más, unos meses, se verá si tenía razón el ejecutivo de Fiat al que inmediatamente salieron a amordazar -cuando alertó sobre incidencia inflacionariao los funcionarios y sindicalistas, que creen que todo seguirá inalterable e inocuo. Elegir muy bien el rubro y la acción no es hoy tarea sencilla.

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