7 de enero 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Cambios en la cartera ponderada, el nuevo Merval «25» sostuvo -tal como se lo diseñó- la cantidad de especies integrantes. Pero produjo sus primeros reemplazos de nombres. Entraron cuatro: G. Galicia «G», Telefónica, CECO «2», Rigolleau. Salieron las siguientes: Celulosa, CINBA, Ledesma, Repsol. Es una lástima que nombres básicos de nuestro historial bursátil -como Celulosa y Ledesma- estén nuevamente afuera de un listado representativo.

Porque, además, aportaban la variedad de rubros que -salvo Rigolleau- las ingresadas no incorporan. La primera en el peso específico sigue siendo Grupo Galicia, con 22,8%, la última de la nómina -Cresud- solamente aporta 0,28%, de ciento por ciento que representa el global de las integrantes. Sigue siendo Petrobras, con 15,5%, la segunda en importancia clave para las correcciones de índice a diario. Y tercera se mantiene cómodamente la acción de Acíndar, con su 13,94% que está muy alejada de la cuarta en cuestión, Bansud, que se integra con 8,57%. Entre el terceto principal, se tiene más de 50% del porcentaje del Merval, algo que es como una regla difícil de poder evadir, salvo que Acíndar puede acceder al segundo puesto, estando ahora cerca de Petrobras. Así, en lo que hace al gobierno intrínseco de nuestro mercado: sumamente sensible a los cambios de cotizaciones de tres especies, mientras es casi impermeable a lo que suceda en casi la mitad de las integrantes y que tienen un ponderado de 1,5 por ciento hacia abajo.

Por sectores, es el bancario quien ejerce pleno control de la cúpula del Merval «25»: de las cinco primeras, tres resultan representantes de entidades bancarias. Ni la industria, ni el campo, cuentan demasiado como sectores decisivos en la Bolsa. Con lo cual el indicador puede ser buen representante del volumen de nuestra plaza, pero dista de serlo como reflejo de las fuerzas económicas.

Aquel tipo de índice donde una docena participe, seleccionadas por variedad de argumentos, y quede fija en el tiempo: difícilmente lleguemos a tenerlo. También, es cierto, hay sociedades que no le prestan mucha atención a participar de una cartera mayor, por más que su historia se los pide a gritos. Quedan flotando cuando ingresan en un trimestre, tanto les da estar o salir. El desinterés es lo que predomina, antes que el entusiasmo por darles vida a sus papeles. En los cambios de ahora esto se ha visto nítidamente, porque con muy poco de movimiento -con 0,30%- se podían haber quedado dentro de la nómina. Y esto le resta también unas especies a las alternativas del inversor, que ven el escaso movimiento a que están expuestos. Un dilema sin aparente solución, entre el estar en la Bolsa para figurar o para participar de su vida.

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