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Y allí surgió una de las tantas «variables ingobernables» -aquellas que son las dueñas de las tendencias y de los cambios bruscos- para torcer un destino marcado en otra dirección. La llegada de la comitiva española, la buena predisposición de la máxima autoridad de aquel país por dispensar respaldos a granel, otorgaron una saliente de donde asir al Merval.
Repuntando en volumen y con una rueda donde se produjo un rebote de casi 3,5%, la cuarta etapa dio ocasión de enjugar pérdidas, con 4,24 por ciento de aumento.
La última fecha no varió la cuestión, más que para redondear un tránsito prácticamente neutro del índice por el largo de enero. En definitiva, para el que decidió sacar pasaje por el viaje completo -sin escalas-y tomando la cartera Merval, fue como quedarse en casa sin hacer nada. Pero, con el sabor a victoria de verse casi estaqueado a una pérdida y encontrando que la visita de Zapatero le devolvía el aliento.
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